viernes, 31 de agosto de 2018

Ruta a la alemanya. 31 de agost de 2018


Adiós Holanda, adiós Amsterdam, hoy toca posar Bélgica y llegat a Reims, Francia. Francia? Acaso estamos volviendo? Aggggg, pues si y es que todo lo bueno se acaba y el lunes empiezo a currar, S.O.S, he leido algún mensaje, hay quien dice nos vemos prontito!!! Pero como puedes decir eso y contenta?, Ains debe ser que yo necesito más tiempo de ocio que el resto, tiempo de familia, de no reloj, de no prisas, de que nadie me marque pautas, jo y es que se está muy bien así, pero de momento estos días son gracias a los de trabajo, así que pensaré en los próximos viajes y serán llevaderos, seguro.
Pero esto no ha acabado y aún quedan dos días para disfrutar y coger fuerzas.
La primera parada de hoy ha sido en Malinas, perdonar si confundo un pueblo con otro pero la cena de hoy ha estado muy regada y no con agua. Malinas destaca por sus edificios señoriales y recargados, la catedral y el que yo diría que es más espectacular, su ayuntamiento o en caso de equivocarme llámese edificio oficial, hemos dado un paseo agradable y he aprovechado para felicitar a Marisa, mi AMIGA, con mayúsculas y es que hoy es su cumpleaños, ojalá la pueda ver a la vuelta en Zaragoza.
Carreteritas tranquilas y a ritmo, y nueva parada, Lovaina. Hoy había mercado, hemos intentado comer unos moules frites pero ni hablar, todo burguer, pizzas... así que vuelta por sus calles y a la moto.
De pronto, como otras veces, mira! Aviones, pero esta vez haciendo acrobacias, estaban ensayando, eran aviones militares y a Sergio le encantan y Ami también así que nos hemos metido en un camino al lado de un campo de nabos, sí de nabos y en un trocito de tierra me he puesto a calentar una crema de setas que llevábamos y hemos comido con espectáculo gratis, me ha encantado y es que Sergio me iba narrando las piruetas, etc ains este chico sabe de todo, y a mí, me encanta.
Y con tanto buscar los moules y aviones se nos había olvidado buscar pegatina de Bélgica para la moto, quedaba un último pueblo, Dinart, antes de despedirnos de Bélgica.
Llegamos a Dinart, buscábamos una foto de la Iglesia de Dinart seguida de casitas a la orilla del  Río,  eso fue fácil, pasamos por el puente lleno de saxofones pintados de diferente mancera y cada uno asociado a un país, curioso porque el pueblo entero sí ootra cosa tiene son saxofones, saxofones grandes, pequeños de madera, de hierro, en edificios oficiales, en puentes, casas llamadas maison de Saxo, y muchas cosas más, por algo será. Su iglesia aunque parece que su curiosidad radica en su nclave arañando la piedra de la montaña, su belleza va también por dentro, tiene una pequeña de sus vidrieras de una cara lateral que es espectacular y su altar también es rico en vidrieras .
El reto venía ahora, encontrar una pegatina de Bélgica, porque ya nos íbamos del país, hemos recorrido el pueblo de arriba a abajo y ni una sola tienda de recuerdos, nos íbamos ya cuando...ajá Justo en frente de las motos a un lado De la Iglesia, allí estaba la única tienda de souvenirs de todo Dinart, la señora se debió hacer con el monopolio del pueblo ja ja , el caso es que pegatina conseguida. y ya como otros días, deseando llegar a la ducha y descansar gasolina, un café buenísimo con sabor a chocolate y el de Sergio con sabor a avellana y en marcha hacia Reims.
En Reims a destacar los moules que sí hemos cenado, con una hamburguesa y de postre un gofre con chocolate y nata espectacular( ya recuperaremos el régimen el lunes) y un litro de cerveza don Dergio y yo otra de 33 cl, más lo que he bebido de la Sergio para que la cosa no fuera a mayores, nos hemos reído un montón, ha sido un día genial.
Hoy me quedo con el color de esa inmensa jarra de cerveza, su olor y el momento de Sergio pidiendo el postre, donde yo no podía aguantar la risa y es que esto de los idiomas nos llevan a situaciones en las que sin saber porque nos morimos de la risa. 

jueves, 30 de agosto de 2018

Ruta a la alemana. 30 de agosto de 2018.


Hoy toca a cambio de país y eso mola. Nos despedimos de Aquisgrán y como si no quisiéramos dejar Alemania, vamos por sus carreteritas y pueblos, sin autopista y eso es sin obras o casi sin obras.Pero semáforo, rotonda, pueblo, pueblo, rotonda , semáforo, y al final, todo lo que tiene secuencia fija cansa. Así que decidimos meternos en autopista para ganar media hora.
Queríamos llegar a Amsterdam a una hora prudencial para poder entrar al museo de Van Gogh y pasear por sus canales y barrios...diferentes.
Ya en Holanda, paradita en Arnensfoort, un pueblo de dos estrellas plus, porque aunque la zona chula no sea muy amplia, es un pueblo amurallado, con canales y de paseo agradable, las casas ya han cambiado, dejamos atrás las vigas de madera y travesaños para cambiarlas por casas de grandes ventanales en su parte baja, jardín delante y ladrillo rojo, muchas terminan en punta y sus tejados caen jugando en escalera(difícil de imaginar? Normal, es para que cada uno lo vea “in situ” y le ponga nombre a lo que yo intento describir como lo siento, claro).
No paramos ni a comer, parecía que a los dos nos apetecía más patear Amsterdam, es la tercera vez que paramos aquí, y me encanta, así que gasssss, llegamos al hotel, vaqueros y con una ensaladísimas en la ahbitación más que suficiente. Como si lo hubiéramos planificado al dedillo, entradas para el museo solo para las 5:15 o 5:30, eran las 4:30 pero decidimos cogerlas y dar una vueltecita por alrededor, y menos mal porque en media hora ya cambiaron las indicaciones por... entradas solo para mañana a partir de las doce, perfecto.
La visita al museo la hemos hecho relajada, disfrutando del como y el porque de los cuadros, bueno a pesar de tener dos de sus cuadros, no es que toda su obra me encante pero sí lo suficiente como para disfrutar la visita. Cuando a penas estábamos empezando Sergio y yo, una vez, en el salón de mi casa él miró esos cuadros y me dijo, ¿Sabes dónde están pintados? Yo no tenía ni idea, y él dijo, te llevaré; un día al entrar en una plaza me dijo mira esos toldos, ese café, te recuerda algo? Miré y las cartas del bar eran mi cuadro, ja ja y el siguiente también me enseñó el lugar, así que esos cuadros, para mí , ya son más importantes de lo que fueron cuando por impulso simplemente los compré un día en El Corte Inglés.
Y es que todo tiene la importancia que queramos, a veces es una frase que alguien dijo en un lugar, otras una palabra aquí y ahora, y con el tiempo, lo que a penas tenía ninguna base, se convirtió en historia, en relación, en vida, y ojalá sea por muuuucho tiempo.
Ains que me lío, del museo al centro, pasando por El Barrio rojo, curioso cuanto menos, los canales con sus bicis amarradas en los puentes, bueno bicis en las aceras, paredes, plazas... ¡Qué barbaridad!
Si visitas Amsterdam, no hay qu tememerle al tranvía, ni a los coches, pero ¿a las bicis? A estas sí, y mucho, hoy he sufrido estrés por bicis, madre mía yo no se qu tipo de cambios, cadena o sistema llevan o simplemente todo el mundo tiene una destreza superior a la normal, van como locos, giran casi derrapando, comparten carril con los ciclomotores que también van rapidísimos y las bicis manadas, tienen prioridad ante todos y todo, los semáforos de peatones a penas duran nada, no te da tiempo a pasar ni impulsándote con la farola y correr y en cambio si una bici le da al botón cito date por parado, ellas van primero. Se bajan y suben de las bicis colgándose de un pedal y el número de bicis aparcadas y en circulación yo creo que es superior al número de personas, y mira que hay.
Así que andar por Amsterdam es todo un reto para los sentidos, sobre todo de la vista, mirando aquí y allá y del oído en cuanto oyes un timbre de bici...salta aunque sea a la vía, corres menos peligro de ser atropellado por el tranvía que por una bici.
Pero aun con todo esto, sin tener una catedral espectacular, ni ser una ciudad super ordenada o super limpia, o super amable, en cambio, Amsterdam...me gusta. Mañana volveremos a cambiar de pais y pasaremos por otro, todo por la pegatina ja ja .

miércoles, 29 de agosto de 2018

Ruta a la alemana. 29 de agosto de 2018


Como cada día salimos prontito del hotel y ruta, hoy teníamos varios pueblos por ver, una abadía y un castillo y aunque empezamos con sol, buscamos sombra desesperadamente para comer, del calor que teníamos... y los últimos 150/200 km han sido pasados por una intermitente, ahora llueve, ahora llueve más, ahora diluvia, ahora casi ni veo, ahora sale el sol y vuelta a empezar, lo peor es que cuando ya estábamos casi secos...zas, nos ha llovido justo al final de nuevo y hemos llegado al hotel empapados y con frío.
Pero como decía, el día empezó con sol y temperatura agradable. En Instein, el primer pueblo a visitar, tenía su plaza, sus casas con vigas y portones en las ventanas pintados , pero a mí lo que más me ha llamado la atención es una especie de caras, que emergían de muros y paredes de algunas casas , el significado? Ni idea pero me ha gustado.
Luego Budingen, de nuevo casas pintorescas, calles empedradas y a destacar cómo el pueblo está dentro de una muralla, sus calles son empedradas y en cuestas.
Y para terminar Marburg, el más grande, hemos aparcado en una especie de parque y nos hemos paseado hasta su catedral, era inmensa, o no tanto, porque al final la Iglesia era pequeña relativamente ya que lo demás es universidad, aunque desde fuera parezca la planta de una preciosa catedral.
La abadía y el castillo, lo dejamos pendiente, estábamos cansados de autopista y atascos y amenazaba lluvia, y tanto que nos llovió, pero en fin son gajes de ir en moto, y no lo cambio.
Ya por la noche pasito y a cenar, que ha tocado Macdonald, todo cerrado alas nueve, te miran raro si vas a cenar a las nueve!!! la catedral promete, si da tiempo mañana queremos verla por dentro, y de refilón hemos visto lo que será el barrio rojo de aquí como en Amsterdam, escaparates con chicas y toda la calle con iluminación roja, bueno cosas curiosas. Y hoy ya a dormir que los km se notan y los madrugones también.
Hoy me quedo con el color del arco iris al llegar a la habitación aunque solo lo haya visto en la foto de Sergio y es que yo solo quería una ducha calentita, olor... el de la lluvia, y momento...me quedo con el despertar, como cada mañana abrir los ojos y verte a mi lado, es un lujo que solo disfrutamos en vacaciones y poco más, y de verdad, son especiales.

martes, 28 de agosto de 2018

Ruta a la alemana. 28 de agosto de 2018



La cosa hoy va de atascos. A primera hora la cosa pintaba bien, temperatura agradable, solitos en la carretera, curvas, bosque, bosque, curva. La primera ciudad...Bamberg, bueno, para dos estrellas, lo más difícil conseguir andar sorteando a los grupos de cruceristas de la tercera edad que intentaban colonizar cada sitio y si te los cruzabas en una escalera se aferraban a las dos barandillas como si se les fuera la vida en ello, vale , pero dejar hueco al menos por el medio!!!, pues no, ja ja, bueno yo también me haré mayor y me haré con la barandilla. Pues eso, un paseíllo pero no para reseñar. Supongo que como en otros viajes, cada día te vuelves más exigente y lo que en otro momento sería chulisimo, cuando has visto veinte casas de tejaditos x, o iglesias varias a cada cual más impresionante, pues comparas y quitas valor a alguna que sí lo tiene.
El siguiente pueblo, Marktbret, sus paisanos muy amables, un señor de una tienda ha salido con un papel escrito a mano para que lo dejáramos en las motos, así no os multará la policia, yo creo que el papel era para decir que volvíamos a la una, Sergio dice que para que supiera que habíamos llegado sobre la una y así el señor decía que podíamos estar dos horas, curioso la traducción en este caso del alemán cuando no tienes ni idea jaja. Y otro señor no se que decía desde la ventana, era gordo, gordo, y grande, la ventaña ridículamente pequeña, y de vez en cuando levantaba el pulgar, extraño pero parecía querer hablar amigablemente. Y digo extraño, porque cada vez que te fijas en alguien hablando parece que estás de una mala leche, claro que tanta consonante, y tanta palabra larga, agota , será eso.
La comida de hoy en un pequeño rincón de un pueblo, sentados en un banco con cara de rana en su respaldo y de altura considerable, con los pies colgados y como si de un parque de experimentos de ciencias naturales se tratase, ahí hemos comido nuestras ensaladísimas, y luego yo he probado todos los juegos para niños, incluído una plataforma del lago que te subías y estirabas de una cuerda para deslizarte sobre ella por el agua y pasar al otro lado, como una cría ja ja.
La próxima parada, Rothenburg, aquí repetimos y hasta hemos repetido helado como la vez que vinimos y es que Sergio es mucho de rutina y es capaz repetir algo como eso. La verdad es que estaba buenísimo, de esos que son yogurt helado y frutas o lo que quieras.
Y ahora viene la parte fea, y es que eso de correr en las autopistas alemanas, al principio Gràcia, luego yo ya he descubierto que correr a partir de 150km/h no me motiva la tensión y la presión del...cuidado no me compensan, si a esto le sumas, obras, paramos, ahora lento, ahora rápido, ahora como quieras, lento, rápido, como quieras, parado... parado, parado, aggggggg, hasta el gorro. Supongo que tienen que arreglar las autopistas antes de que empiece el súper frío, si no e sincomprensible tanta obra. Hemos salido de la autopista, pero claro nosotros y mil más, así que atasco en carretera y así entre atasco, con el culo escocido y saltándonos los últimos tres pueblos ya que Sergio lospuntuó con una estrella y estábamos cansados, hemos llegado a Magencia.
A reseñar en Magencia dos cosas, lo difícil que es cenar a partir de las nueve y su catedral escondida, rodeada de casas, etc que la hace casi imposible de apreciar en todo su esplendor, que lo tiene.
Hoy me quedo con el rinconcito de nuestro restaurante de hoy, el olor a pino, cuando la carretera se mete en los bosques y color el de l verde y morado de un campo cultivado con cereal y remolacha o col lombarda que parecían fosforitos.

lunes, 27 de agosto de 2018

Ruta a la alemana. 27 de agosto de 2018.n Alemania


Ayer tocaron pueblecitos y alguna iglesia más Estrasburgo, hoy tocaban castillos, algún pueblo y Nurenberg . El primer pueblo, Grengenbach, ya en Alemania, le quitaremos estrellas, si pasas... bien, pero pasar de propio...pués no, una plaza agradable con casitas a la alemana, tejados en punta, ventanas cuadradas y dispuestas para foto, pero después de lo de ayer, pués como que no le hemos dado importancia. La carretera era agradable, entre bosques de enormes abetos como si estuviéramos a garan altitud, pero no, en cambio, ser´ña el clima frío, o lo que sea que el verde es intenso, los árboles...gigantes y es que en Alemania, todo es grande. Hemos rodado tranquilos pero a ritmo.
El primer castillo” Hottenzolen Castle”, muy chulo visto desde abajo, presidiendo una montaña, por dentro? Ni idea, imagino como todos, salas museo y las demás dependencias similares a otros castillos, ya al llegar hemos visto el parking de pago, y como la foto que buscábamos, ya la teníamos, carretera y manta y p´alante.
Siguiente castilllo “ Lichtenstein Castle”, Esta vez, sí hemos pagado, no con entrada al castillo si no solo al recinto exterior, pero la foto que buscábamos, solo podía ser desde allí, y merecía la pena.
Una paradita y a comer, un mini bocata de sardinas, que por cierto no se si ha sido eso o el que, porque últimamente me pasan cosas raras, brote de alergia, y ahora mismo estoy que me pica todo, sarpullido incluidos, será la edad?, madre mía.
Y bueno ya habíamos probado la autopista alemana, esas que de pronto tachán la señal de velocidad y eso significa...corre lo que te de la gana, y...la he probado, ains que subidón de adrenalina, 170km/h algunos dirán pués no es tanto, pero para mí...sí, yo creo que ni en coche había ido  nunca a esa velocidad. ¿La moto? Cuanto más le daba, más fina iba, el viento ni lo notaba, una gozada pero consciente de...madre mía, qué barbaridad, así que a ratitos fuerte y a ratitos no tan fuerte...los km hoy han pasado muy, pero que muy rápido.
Y por último, llegada a Nurenberg, ducha, ceniza , y un paseo agradable por la parte antigua del centro, muy chula,  la catedral, tien una fachada principal...impresionante, y sobre todo es que tienen su aspecto envejecido intacto, sin limpiezas ni restauraciones, y así es como me gustan a mí. Desde luego impresiona mucho más la de Estrasburgo, pero esta también nos ha tenido un estilo admirándola. Un par de iglesias más puentes de madera, otros cubiertos con tiendas, todos muy bonitos, plazas con gente sentadas por el suelo, hablando, en modo botellón tranquilo como cerca del castillo y caminando tranquilos, de nuevo al hotel ya cenadicos y muy bien, otro descubrimirntoeste pueblo, éste sí que lo recomiendo.
Hoy me quedo con una imagen, un sentimiento, la emoción de darle ala gas en esa  autopista, sabiendo controlar el puño y la cabeza.

domingo, 26 de agosto de 2018

Ruta a la alemana. 26 de agosto de 2018




Hoy hemos comenzado frescos pero de verdad 6,5 grados y niebla, verano? La verdad es que muchos bosques ya presentan tonos rojizos y esa variedad desde el verde hasta el marrón pasando por los naranjas y rojos, claro si es que yo creo que nos quedamos todas las chicharrones en España.
Aún así, a las ocho ya estábamos de nuevo encima de las motos, desde que me levanto hasta que me acuesto no me quito esa sonrisa floja de la cara, esa que es reflejo de paz, de sentirme bien, que digo bien, genial. Y es que no se puede pedir más, cada mañana Sergio me cuenta la ruta, qué vamos a ver, km, horas de moto y el tiempo que deberíamos usar en paradas sin excederlo mucho, para llegar a destino a una hora razonable, ducharnos, salir a cenar y ver el sitio mínimamente.
Soy afortunada, él dice que disfruta preparándolo y a mi, me encanta dejarme sorprender.
En la planificación de hoy tocaba una iglesia muy especial y varios pueblecitos estilo los del cuento de Hansel y Gretel o así los imagino y Estrasburgo y desde luego han superado lo imaginado.
Para empezar la iglesia Ronchamp, impresionante, han merecido la pena los 8 éramos por verla. Cuando Sergio dice ...esto tengo muchas ganas de verlo porque recuerdo verla en la enciclopedia de mi abuelo, bendita enciclopedia, algún día tiene que enseñármela porque madre mía lo que cabe en esa enciclopedia. Lo más sorprendente de esta iglesia es lo diferente que es a acualquier iglesia, a penas hay ornamentación religiosa en cuanto a imágenes, salvo una virgen y una cruz muy básicas, pero cada rincón está cargado de simbología, juega con La Luz para establecer todo el significado. Hay un altar central con la mesa una vela y la Biblia, detrás un sagrario nada ostentoso y la Virgen el lo alto de una especie de ventana, la cual puede girarse para dar misa también en el exterior donde hay una mesa csimilar a la de dentro y un sagrario. Luego como escondidos hay tres altares más todos  con lo mismo y los tres iluminados por La Luz natural, uno de ellos en tono rojizo, se alternan según. Se va poniendo el sol y una de las paredes llena de ventanas diferentes por las que La Luz entra jugando y con mensajes a modo de vidrieras, es difícil de explicar. ¿Qué es lo que me gusta? Un iluminando eso altares, la sencillez de la misma, está pensadísimo cada detalle pero solo utilizando los recursos naturales, La Luz, no con grandes imágenes etc, invitaba al recogimiento. ¿Qué me gustó menos? Quizás esa diferencia la cual me hacía difícil pensar en la iglesia católica convencional, Algo extraño, porque le habían quitado aquello que a mí a veces me sobra en las iglesias y ahora me encontraba rara, ains qué complicados somos. en resumen, merece una visita, tanto por fuera como por dentro... lleva un ratito analizarla y se disfruta poquito a poco , cuando vas leyendo el porqué de su estructura.
De ahí al primer pueblo Eguisheim, pues nada parada y vuelta la moto, había que pagar tres euros por verlo y te daban un vaso de vino, estaban como en fiestas, así que nos lo hemos saltado y directos a Colmar. Impresionante, madre mía, callejuelas llenas de casitas con esas vigas de madera que tanto me gustan, porticones de los que cuelgan cacerolas si es un restaurante, corazones, leña...todas super decoradas y como queriendo recrear el escenario de un cuento, y ya bien metidos en el pueblo, canales, canales con barcas entre góndolas y barcazas pero a motor paseando a los turistas, un trenecito, coches de caballos...vamos tranquilo el pueblo no es, pero de cuento...sí. Así que tanto restaurante etc etc hemos caído, pegatina para la moto, imán para casa y comida alsaciana  en el restaurante con más corazones que he visto ja ja, nos hemos comido un flamencuchen ( algo así) como una pizza pero de masa muuuuucho más fina. Ya hemos entrado en calor y al salir mientras recorríamos las calles de los 10 grados hemos pasado a 18, genial.
El siguiente...Kayserbery, más casitas ideales, canal, etc y ya empezábamos a estar cansados.
Otro más, Riquewihr, aquí no, aquí tampoco... Sergio se empezaba a impacientar, que no llegaremos a tiempo de ver Estrasburgo tranquilos, que no se si debemos parar y donde... al final lo apuntamos para otra vez y listos, nos saltamos también otro pueblo más y directos a Estrasburgo, la verdad es que Kayserbery prometía.
Una vez en Estrasburgo, ducha y caminata desde el hotel teníamos 33 min andando hasta el Centro, hasta la catedral y misión cumplida, hoy en total hemos andado alrededor de 18 km, no está mal eh así que nos hemos ganado otra cena alsaciana, esta vez platos contundentes y buenos, quizás algo copiosa para ser una cena, pero con la caminata de vuelta, hemos ido rebajando algo.
Y por fin, la guinda del pastel, la CATEDRAL!!!, ¡Qué maravilla! Hacía tiempo que algo no me
dejaba tan estupefacta, es imponente, recargada, los arbotantes se multiplican en sus caras laterales mientras que en la fachada hay tanto que observar que no puedes si no quedarte quieta y más tarde cuando intentas irte, sientes la imperiosa necesidad de volverte y decir venga una vez más y punto, todo lo contrario a la sencillez de Ronchamp, esa sencillez que a mí tanto me gusta, sí , pero esta opulencia en su exterior... me maravilla, aquí sí, por dentro tocará en otro viaje porque ya estaba cerrada. Queda proclamada como mi catedral favorita.
Analicemos el día, color...el tono cobre, envejecido de la catedral de Estrasburgo, olor....uno que no me ha gustado nada, el del queso del postre de la cena, bufff e imagen... me quedo con momentos, hoy Sergio ha estado especialmente cariñoso, algo extraño en él, y anda que no he disfrutado cada beso inesperado, cada vez que me abraza... Ains...C´est l´amour

sábado, 25 de agosto de 2018

RUTA A LA ALEMANA. 25 AGOSTO DE 2018

De mañanita ya empezábamos con fresco pero es que todo el día ha seguido igual de 10 a 18 grados máximo así que calor ni gota. Y lo bien que siente es ducha de agua calentita cuando llegas al hotel... y nada de corta, casi 40 min debajo del agua. Pero algo habrá pasado no? Pués claro.
El comienzo ha sido genial, las gargantas de la Jonte o ”Gorges de la Jonte” prometen mucho al principio pero se quedan algo cortas al lado de sus vecinas las “Gorges du Tarm”, más completas en cuanto que son más entranmadas aunque si algo tienen peor es que están más masificadas o al menos cuando pasamos la última vez, en cambio hoy íbamos casi solos, claro que nos hemos pegado el madrugón a las siete de la mañana para que nos cundiera el día que se presentaba largo.
La primera parada ha sido en Le Rozier, sin bajarnos de la moto pero el pueblo como dejándose caer en aquella falda de la montaña, la tranquilidad.... merecía foto, entonces las calles todavía empezaban a despertar, eso es lo que más me gusta de madrugar, tener la oportunidad de sentir, como las cosas y lugares van despertando a tu paso, calmados, con la fresca como dicen en mi tierra ja ja.
Esas carreteritas nos ofrecían mill rincones para parar, pero claro viajamos en vacaciones, donde primamos el avanzar para alcanzar lo que nos habíamos propuesto Besançon y eso no nos dejaba margen a muchas paradas, lástima. Si viajara sin tiempo pararía mucho más y me distraería mucho más. Así que sin mucha distracción ...paradita en Florac, un pueblecito que tiene un agradable paseo, sus casas de piedra, calles en las que la pizarra se mezcla tanto en el suelo como en las paredes de las casas, y otro encanto más, su río que atraviesa sus calles como uno más.
Y sin más, carretera y manta, el GPS nos mandaba dar la vuelta, pero Sergio insistía en su ruta, al final...la última visita,  Les Grottes d´Oselle, quedaron pendientes para otra vez ya que la última visita era a a las seis y media y se nos hizo tarde, las siete.
La verdad es que han sido algo más de nueve horas subidos en las motos y estábamos cansados, así que, perdonábamos sin mucho afligirnos esa última visita, por la cual, tampoco habíamos parado, salvo en Florac y a comer  en Le Puy, con vistas espectaculares a su iglesia, que desafiando a la ley de la gravedad, se muestra imponente en lo alto de un peñasco.
Hoy era necesario avanzar para mañana entretenernos en varios sitios, tocarán muchos menos km y muchas paradas y es que cada día es diferente y eso es lo guay.
Hemos terminado con una buena cena que sin grandes pretensiones, pizza vegeteriana y ensalada, nos ha sabido a gloria. Y por cierto Besançon... chulo, y eso que como de noche todos Los Gatos son pardos y en este pueblo lo de las farolas no les deben ver utilidad pués no las encienden, y claro, me he perdido muchos detalles, otra excusa para volver.
Olor....el de los fideos en el hornillo, aprovechando el calor que desprendía, color....el de las aguas cristalinas Del Río Loire y el rio La Jonte, una imagen...la carita de una niña muy pequeña, a penas dos añitos mirando como arrancábamos las motos.