viernes, 29 de agosto de 2014

Fin de Cabo Norte, ruta acabada. 29 de agosto de 2014.



¡Qué difícil la crónica de hoy!. Cuando acabe de escribirla será como poner el broche final a este viaje. Cuando empezó, nunca pensé que me lo pasaría tan bien, ni que vería todo lo que he visto, nunca puedes imaginar lo bello de las cosas. Cuando no te fijas, cuando no te paras, cuando no hay tiempo.
Hoy era uno de esos días en los que el chip estaba claro, llegar a Zaragoza, apagar el contacto de las motos en mi garaje y todo habría acabado. Así ha sido, hemos cruzado por el Portalet, es una zona chula, hoy han habido curvas, han habido girasoles, muchos girasoles, vacas, caballos, pueblos que merecían una pausa. Pero íbamos a Zaragoza.
De pronto era como si el cansancio de veinticuatro días se acumulara, y teníamos que llegar, y digo teníamos que no queríamos.
No, no quería llegar, porque llegar es volver a la rutina, esas que muchas veces a Sergio oigo decir, es que si me sacan de mi rutina...él las necesita. Yo respiro cuando salgo de ella. Mi rutina me exige mucho, porque yo también me exijo mucho a mi misma. Y por eso cuando estoy con Sergio cada quince días o ya en verano cuando tenemos la suerte de poder compartir un mes, que no siempre es así, ¡VIVO!. Y no es que el resto de la semana o el tiempo este muerta, si no que a menudo las obligaciones pesan mucho. Y sobre todo un día como hoy, donde después del relax de un gran viaje me pregunto y ahora... sabré coger de nuevo las riendas de mi casa, de mi trabajo, mis hijos...
Solo me queda la esperanza de que se que esta pregunta me la hago siempre después del verano.Y al final todo sale bien y claro que puedo.
Muchos de vosotros me estáis felicitando, diciendo que soy valiente, etc, muchas gracias, en mi día a día también tengo amigas que me dicen lo mismo hablando de mi organización para sacar a mis tres pequeñajos adelante, el curro, vamos como hacéis la mayoría.
Pues las felicitaciones os las doy yo  a todos los que habéis aguantado mis crónicas, porque a veces no os he hablado de la moto, carreteras o datos importantes. Mis crónicas hablan de mí, de alguien que a los treinta y siete años cogió las riendas de su vida y tiró p´alante. Alguien que a sus cuarenta y dos se da cuenta de que la vida vista sobre dos ruedas aunque sea con un motor de 125cc es poner color, olor y sentido a muchas cosas.
¿Porqué vas en moto? porque me gusta vivir, porque tengo la suerte de estar empujada por alguien, Sergio, del que estoy enamorada y me ha dado la oportunidad de andar hacia delante y encima en moto, porque soy afortunada.
Vivir un gran viaje así y luego regresar a casa, con las pilas cargadas es para dar gracias.
Coger el reloj y comenzar el trabajo, pasar el calendario y recibir a mis tres hijos que estoy deseando abrazar, ellos no se imaginan que pedazo de viaje han hecho, porque cada día han estado ahí conmigo.
Y pensar en el fin de semana, ese que iré o vendrá Sergio,  o ese en que cogemos las bicis mis hijos y yo y salimos, esa rutina, tampoco está tan mal.
Un gran viaje tiene mayor sentido cuando acaba y sabes que si tú quieres podrás hacer otro, porque habrá más vacaciones, y eso es gracias a que el lunes iré a trabajar, y disfrutaré mi viaje y disfrutaré del abrazo de mis hijos y de los reencuentros con Sergio.
Hoy hemos hecho de nuestra ruta una ruta de paso, queríamos regresar, nos perdimos paisajes, seguro, imágenes de postal, pero era inevitable.
Al fin y al cabo fueron 24 días fuera de casa y lejos de las personas que quieres. Pero sabéis lo mas importante, este viaje me ha dado grandes amigos, a algunos ni os conozco, sí, vosotros que me habéis comentado día a día , habéis dado al me gusta en un montón de fotos, aquellos que estáis ahí callados pero estáis, e incluso los que sin seguir mi viaje se han preocupado a su manera. Gracias, me habéis hecho sentir especial, yo no he hecho nada, solo disfrutar de un gran viaje en moto con la persona que quiero, mi pareja. y eso sí el master por conducir en asfalto mojado lo tengo jaja, ah y sabéis? nada más llegar he subido la rampa de mi garaje solita tres veces( es que a Sergio se le olvidaba grabarme), claro es que he ido a Cabo Norte. Y estas crónicas las escribí para guardar en mi memoria la mayor parte de todas las sensaciones que viviera y creo que lo he conseguido.
Han sido 11325 km. Ahí está mi marcador.
Gracias.

jueves, 28 de agosto de 2014

Penúltimo día de este gran viaje. Cabo Norte y mucho más en una 125cc. 28 de agosto de 2014.



Un desayuno peculiar, con los dueños de la casa, cosa que a Sergio incomoda. Eso de que estén pendiente de ti, te den conversación, ja ja, cada uno somos como somos.
Le preguntamos por un taller de motos cercano y nos da una dirección, a tan solo 4 km. Barajamos continuar así, no tenía porque romperse( mi cadena), pero la verdad era más seguro cambiarla. Sin preguntar cuanto cobrarían, nos certifican que tienen en stock, de acuerdo, la pongan. En media hora lista, compramos aceite y al pagar, sesenta y dos euros todo. ¡Que contentos!, muy bien, en el momento, amables, recomiendan cambio de piñón, plato no hace falta , pues así lo haremos, ya en Zaragoza.
Estamos contentos, una preocupación menos.
Comenzamos ruta sin lluvia y hasta con claros, poco a poco la temperatura va subiendo, tanto que hasta pasamos calor, calor, me parecía increíble.
Los primeros kilómetros no teníamos puntos de interés señalados, en cambio desde el primer kilómetro que abandonamos la autovía, fue genial, carreteras entre campos de cultivo, trigo, maíz, vacas, caballos, caballos y vacas. Y la postal de hoy un montón de esas carreteras que de pronto se oscurecen y aparecen unas lineas de árboles a ambos lados de la carretera queriendo abrazarla, el sol se mete entre sus espesas ramas como puede, y llegando al borde de la carretera los helechos se pelean por asomarse. Son espacios mágicos, me encantan, y hoy hemos tenido bastantes de esos.
Dos castillos, o quizás más y tres pueblos muy bonitos, con grutas que se escondes en grandes peñascos de piedra, castillos que se levantan en lo alto de un pueblo, tanto como para desear no haber subido, si total la foto chula es desde abajo. Y pueblos con ese encanto del que recupera lo antiguo y lo convierte en recuerdo y bello, casas con vigas de madera, fachadas de arena y piedra con más vigas que se entrecruzan, de cuento de Hansel y Gretel.
Y de nuevo hoy hicimos turismo de fin de semana, para pasear, etc, pero hoy , nosotros pasamos solo para asomarnos, porque hay que seguir bajando.
Hoy en la cena, cuando conscientes de que esto se acaba nos miramos, coincidimos. ¡Que bien lo hemos pasado!. Algo ha sido diferente a otros viajes, yo hacía tiempo que no me reía tanto, y nunca había visto a Sergio reírse tanto tampoco. Definitivamente lo hemos pasado muy bien.
Mañana quedan 600 km, y parte por el Pirineo así que curvas y entrada en España.
Algo hoy parecía enmudecernos, y es que algo, poquito a poco, está a punto de cerrar. No pasa nada, es necesario cerrar capítulos para empezar otros, no tan largos, ni tan especiales, pero quien dijo que un viaje para ser especial tienes que irte a Cabo Norte?. Yo no lo dije, pero ahora digo , quien quiera hacer un viaje especial, un gran viaje, que vaya Cabo Norte. Yo he disfrutado desde el kilómetro uno y espero disfrutar hasta que mañana baje por la rampa de mi garaje y cierre la llave de contacto. No quiero ni pensar en la aventura que empieza el 1 de septiembre, porque esa es para el día 1, y todavía es 29, porque claro las crónicas siempre nos cambian de día ¡vaya horas!. Pero me alegro infinitamente de haber recogido mis pensamientos, mis sentimientos de cada día, así perduraran con más detalle conmigo. Pero aún queda una crónica de este viaje y eso será mañana, desde mi cama, desde mi casa, espérame Pilarica, que voy.


miércoles, 27 de agosto de 2014

Adios París, a menos de 800 km de casa. 27 de agosto de 2014.



¡Ohhhh, adios París! Y claro, alguien se ha chivado de lo de que por allí conducen a lo loco y el asfalto y eso y...¡Pam! tortazo, sí , sí que me han dado. Nada más empezar el día, y de camino a la Torre Eiffel para despedirnos y hacerme la foto con mi moto. Yo parada en el semáforo , cambia y cuando todavía ni yo ni nadie habíamos salido, el cagaprisas de detrás mío, una furgoneta¡Pam!, me dio.
Por suerte me dobló la matrícula pero no me tiró, la verdad es que al hombre se le puso mal color y se disculpó. Sergio cruzó su moto en medio, y nadie dijo ni mu, todos esperaron , me enderezaron la matrícula, puse cara de ains... y ya está, p´alante.
Foto, salto en la torre y andando.
Hoy tocaba ruta a la francesa, carreteras secundarias, con sus pueblecitos y rutilla por los castillos más señalados del Loyre. Desayuno rápido, ya en carretera, en una boulangerie, que estaba recien inaugurada, muy buen aspecto, pero no tan especial.
Los primeros 150 km eran de punto a punto y sin parar. Luego empezaban los castillos, empezamos a ver la señal de Chambort y de pronto noto un clak, ruido raro, Sergio algo pasa, le adelanto y oigo un para, para. La cadena se había roto.
Mala pinta , llamamos a la grúa y retrocedimos unos metros para meternos en un camino de una finca. Entre que vienen que no, llegan dos coches, debían trabajar allí. A uno de los hombres que miraba, Philipe, me acerco y le digo , hay algún taller cerca? en francés eh, no se si entendía mi francés o mis gestos, el caso es que, acabó señalando donde comprar y el que para repararla. Parecía seguro y Sergio que no sabe francés pero sí de motos, yo que se algo de francés y mucho de gestos y una cosa y otra, entre los tres, nos entendimos. Sergio cogió su moto y fue a por el repuesto( un trozo de eslabón o no se que), y en media hora estaba de vuelta. Otra media hora más para repararla él solito (Philipe se fue a trabajar, aunque nos dijo donde estaba) y listo. Bufff hacía una hora ya veía yo mi moto camino a Zaragoza en una grúa, pero no, de momento la cosa está apañada, porque claro no deja de ser un apaño( Raquel no te preocupes que no me puede pasar nada, si se rompe me paro y ya está). Esto de tener una hermana pequeña tan protectora es lo que tiene.
Y desde aquí, uno, dos, tres castillos parada en un puente con vistas a Blois y comemos ( fin del salchichón y la baguette de ayer que hoy ya estaba chicle total). Y el cuarto castillo, aquí no podemos hacer foto de ninguna manera si no es pagando, 25 eurazos entre los dos, pero en fin, el castillo lo merecía. Castillo de Chenonceaux, encima de un río. Se refleja. Con sus barquitas, laberinto, vamos para echar la mañana o la tarde. O como nosotros, foto, foto, media vuelta que no se diga que no hemos entrado, y p´afuera. El pueblecito preparado para los souvenir, etc pero nosotros hoy pasamos de puntillas, solo queríamos asomarnos a esta ruta que merece una semanita porque hay montonazo de pueblos, castillos y carreteritas para disfrutar.
Y la imagen de hoy, no es un castillo, no es el incidente de París, ni siquiera el de la cadena. No hay foto, fui consciente de lo que me había gustado aquella imagen conforme me iba alejando. Y es que en muchas ocasiones pasa eso también en la vida, aprecias las cosas cuando ya no las tienes. Era simple y llanamente una imagen de la campiña, un campo con cientos de flores de colores salteadas. Esas flores pequeñitas, nada especiales por separado. en cambio, en conjunto eran especiales. No se colocan en un orden establecido, los colores salpican entre las hierbas altas y alborotadas, es un desorden mágico, agradable. Era como un cuadro de Monet, tonos suaves y a la vez destacados entre las hierbas, era especial. Y en el medio una furgoneta, y un pintor con su atelier reflejaba eso que yo por un instante pensé, mira que chulo. Y conforme me alejé, me parecía infinitamente bello. No se si mi cabeza pintó más flores de las que había o si recordando aquel pintor di más importancia a lo que vi porque ese pintor lo había elegido, el caso es que esa imagen me cautivó. Y esa es la imagen elegida de hoy, a pesar de no ser un castillo que era lo planificado, o un pueblo medieval de los posibles a visitar o las incidencias que estuvieron a punto de trastocar los planes.
Y es que sobre gustos no hay nada escrito y aunque Sergio se sorprenda cuando le digo mira que campo de girasoles tan chulo, que los hemos visto y estaban ahí como damas elegantes que inclinan su cabeza esperando que su príncipe les saque a bailar, ya lo dije alguna vez y es que siempre me inspiran lo mismo.
Ya se que en este viaje he visto cosas más sorprendentes, pero gracias a Dios, no dejaré por eso de sorprenderme por una bonita puesta de sol aunque sea en Zaragoza, un campo de girasoles sea donde sea y si alguna vez de nuevo vuelvo a ver una campiña como la de hoy, será genial. Y es que nuestros sentidos se saturan, se acostumbran a lo bello, menos mal, que todo es cambiante y diferente, eso es lo que hace que volvamos a valorar de nuevo aquello que sin ser lo más bonito, es especial, aquello que sin ser lo más especial, a mí me alegró el día, porque las cosas no son bellas en su plenitud si no en los ojos de quién las quiso ver bellas. Y hoy, la campiña y los campos de girasoles me hicieron sentir como en las Lofoten, o esos lagos en Noruega, o el fiordo Geiranger o la Trolstigen etc etc etc.


martes, 26 de agosto de 2014

Bruselas- Amiens-Auvers-Paris-Paris. 25 de agosto de 2014.



Ahora ya en seco, recapitularé como fue el día de ayer. Pues vamos, mojao, mojao, mojao. Si hasta ahora llevábamos unos 14 días que siempre llueve, ayer es que solo llovió. No hubo arco iris, no hubo ningún claro, ni siquiera hubo serie de esas ahora llueve poco, ahora llueve mucho , ahora diluvia.
No, ayer, llovió y llovió y llovió.
Salir de Bruselas es una odisea. Primero para entrar te cortan la mitad de las carreteras, con lo cual atascos y follón. Pero es que luego para salir, es igual, carreteras cortadas , mal señaladas y entonces no puedes salir. Y cuando ya has salido de la ciudad, aunque estés a 100 km de Bruselas, entonces sigue marcando una señal dirección Bruselas, pero vamos a ver, que voy en dirección contraria, pues nada.
El asfalto de ayer, bueno aquí el ministerio de obras públicas y carreteras decididamente está en paro permanente, da igual que sea pueblo, camino, carretera o autopista, los boquetes, desniveles, planchas de cemento en lugar de asfalto son un peligro. Y cuando ya te has acostumbrado a ir en constante trote, que el culo ya no es culo, te echan tierra por el medio, y no poca, o se cruza un tractor, o los charcos cubren los boquetes y le suman un poco de gravilla o un poco más y oye, que mantienen tu atención sí o sí. ¡Bufff un desastre!
Pero apartando detalles de asfalto y meteorología, que total, máster en participación en ruta sobre mojado me lo llevo con este viaje, lo que no se es si sabré rodar en seco ya; pues fuera de esto, Amiens es una pasada. Bueno su catedral, más impresionante que la de Colonia, por mucho que esta última sea la más alta de Europa. La verdad es que le sigue esta en altura. Es gótico en todo su apogeo, son nervios, arcos que se cruzan, puntos que llevan tu mirada al cielo, vidrieras que llegan hasta el suelo, retablos minuciosos y un pórtico que te llevaría horas desmenuzarlo con la vista. Aunque claro, a mí, cada vez que levantaba la visera, porque solo me quite el casco dentro por respeto, los ojos se me llenaban de agua y no eran lágrimas, porque ya os he dicho que llovía verdad?
Y después una comidita, bueno un trozo de salchichón comprado en un súper con pan, pan que nos comimos en el siguiente porche de otro súper donde aprovechamos a poner gasolina. Entonces ya tiritábamos de frío, pero Amiens nos había dado la suficiente fuerza como para no acortar hacia Paris y salir a buscar otro de los lugares donde Van Gogh pinto uno de los cuadros que está en mi salón. Y que Sergio dijo un día, ahí iremos. Y así fue , ayer la vimos ¡genial! y es que por algo me gustan sus cuadros, y seguía lloviendo, pero ver ahí esa iglesia, me encanta, y por cierto, la iglesia es más bonita de lo que refleja el cuadro, pero me sigue gustando esa pintura. Y como no , como hago en cada uno de los cuadros de Van Gogh salté, y no solo hice mi salto. Unos minutos más y... lista Belén? ¡sí!, ¡zas!, pero no un ¡zas! simple ¡ostión! vaya tortazo que me di, al poner la moto en pie para salir la moto estaba mal puesta y no hice pie, hice suelo, eso sí, con estilo. Y va Sergio y estaba grabando, raro no? contando además que fue él quien me aparco la moto para salir, ains.
Nada, en marcha y... el gas se atascaba así que Sergio el manitas desmonta todo, para sacar las herramientas y con una llave de esas de nombre no se que, aflojó y solucionado. Aunque bajo la lluvia, no fue tan divertido. pero como lo arregló, pues contentos.
Y a la autopista, con asfalto de Bruselas claro, nos vamos a Paris. A penas veíamos, un accidente había provocado la de Dios, claro que eran unos seis coches cruzados y con muy mala pinta algunos pobres. Y nosotros entre los coches, eso sí que los franceses te dejan pasar muy amablemente, pero vamos que hace un año, en mí, esto era impensable. Y mírame ahora, rodando por París.
París es  una jungla, vamos la ley del más fuerte. pero yo, pongo mi punto fijo en Sergio y le sigo sin pensar en casi nada más. Que se mete, pues allá que voy, y oye, llegamos al hotel con una gran sonrisa, estaba feliz. Feliz pero cansada. Ducha, cena en un sitio de comida rápida, que a las horas que eran era difícil de encontrar y a dormir, bueno a descansar que París es lo que tiene.


domingo, 24 de agosto de 2014

Amterdan, Gante, Brujas y Bruselas. 24 de agosto de 2014.



Nos despertamos algo más relajados, desayuno, puesta a punto de mi moto, tensar cadena, grasa...Sergio se encarga de mimarla, cada día o cada dos la revisamos. La verdad es que se está portando como una campeona.
Ahora sí la siento como mi moto, le he cogido cariño, y es que hemos ido juntas muy lejos. Hoy me dio un susto, bueno dos. Uno, de pronto yo en autopista y el cuenta kilómetros decía que iba a 0 km/h, no funcionaba, hemos parado y con ajustar un tornillo, punto, el sensor se había salido de su sitio. Y el segundo ya en Brujas no vi un bordillo raro, y es que Bruselas es un desastre, obras sin señalizar, semáforos en carreteras de 90, el caso es que la rueda chocó y di unos giros bruscos pero nada, ni me caí ni nada , controlado, eso sí, el susto me lo llevé.
Bueno hoy ha sido un día de exploradores de ruta fin de semana.
En Amsterdam ya habíamos estado y sigo pensando lo mismo, me encanta. Es ciudad de canales, bicicletas, edificios señoriales, su barrio rojo, diferente, me gusta.
Gante, el puente desde el que te asomas a esas casas cuyos tejados terminan dibujando escalones, los coches de caballos, las callejuelas desde donde tan pronto aparece un canal, como un puente o una plaza.
Brujas, elegante, bulliciosa, señorial, de época. Todas merecen ese fin de semana para pasear, disfrutar y porque no, alquilar una bici y adentrarse un poco más en ellas.
Porque Holanda, Bélgica, se deben sentir mejor pedaleando, solo con fijarse en la cantidad de bicis que hay por todos los lados... lo tengo que probar, pero eso será otro fin de semana. Hoy de nuevo, pasábamos de puntillas, pero pasábamos, fotos y souvenir.
Y más de un beso, que a la orilla de un canal, o en un puente empedrado o simplemente en una plaza como la de Bruselas mientras ves un espectáculo de luz y sonido saben diferente. Saben a vacaciones, paz, relax y es que el amor es un sentimiento bonito, y si amas y estás enamorada ya es genial.
Digo yo, que me podría guardar algo para mí, pero yo soy así, dice menos un libro abierto que yo.
Por eso la de hoy dije que era ruta de fin de semana porque cada uno de los lugares bien lo merece. Hoy no fue un día de animales, ni de olores, salvo Bruselas y no es agradable, huele a pis, y es el primer sitio donde me he sentido insegura, mucha gente durmiendo en la calle borracha, gente sucia y que se acerca a pedir apestando a alcohol o drogados, no se, será que estamos muy cerca del centro, pero muy diferente a Holanda o cualquier pueblo de por aquí.
Hemos visto el manneken pis, vamos del tamaño del torico y este pobre en una esquina, que si por lo menos lo ponen en una plaza, pero nada.
Así que hoy, cansada pero feliz, hoy hemos hecho moto y turismo y mañana... mañana saludaremos a PARIS.
Y esta vez sin tacones, será menos glamuroso que la última vez que estuvimos, pero seguro no acabo en el hospital por culpa de la única rozadura en mi vida y con la pierna vendada hasta la ingle y pinchándome heparina en la tripa, vaya broma por una rozadura.
Tengo ganas de pasear por Paris, así que quién sabe, igual es momento de hacer una paradita.


sábado, 23 de agosto de 2014

Finaliza alemania y saludamos a Holanda.23 de agosto de 2014.



Ya en el desayuno el señor alemán, dueño del hotel, cocinero y anfitrión, bromea. ¡Llueve eh! mejor os podíais poner el traje de buzo, esto en inglés claro, que yo hasta creo entenderlo. Y si no, con esta facilidad que me caracteriza, le doy un giro diferente. Eso sí, cuando junto mi versión a la traducida ya por Sergio, nos echamos unas risas.
Pero oye, que esto no puede ser, yo para títulos no, pero que me descargo cualquier programa y aprendo lo básico para desenvolverme y hacerme entender, vamos que sí. Y es que eso de no poder hablar y solo gesticular asintiendo o sonriendo lo llevo fatal, y es  que a mí como a penas me gusta hablar, pues esta limitación me trae de cabeza. Las hijas del dueño de unos 5 o 6 años me querían decir cosas, y jugar y yo no podía ahhhh!!!.
Menos mal, que llegado el 1 de septiembre o mejor el 10, cuando por fin tenga ya a mis tres hijos( que Dios mío cuanto me acuerdo de ellos y los echo de menos), con el trabajo y mis días que nunca dan más de 24 horas y los necesito de 36, pensaré, ingles? anda ya!!!. O ni eso, porque no tendré tiempo ni de acordarme. pero septiembre será otra historia y esta todavía no ha acabado.
El día de hoy a pesar de empezar lloviendo y de vez en cuando recordarnos que las nubes descargan agua, ha sido un día muy chulo. Y no ha llovido tanto, la verdad.
Hoy nos hemos despedido de Alemania con fiestas y todo . Y es que nada más bajar del ferry que ha durado muy poco, a penas 15 minutos, y que por cierto que suerte ir en nuestra dirección porque los que venían madre mía que colas, esos han hechado ahí el día.
A lo que iba , nada más bajar del ferry, diez kilómetros, más o menos lo que duraba la cola del otro lado, para coger el ferry que nosotros habíamos dejado, parón. Adelantamos a los coches y Sergio pregunta, la gente se agolpa en una esquina y un coche de policía y un furgón de bomberos encabezan el parón. El policía le dice a Sergio Party feste, 5 minutos. Los bomberos se encogen de hombros y es que ellos también debían pasar por allí y les ha pillado la fiesta.
Bueno pues dos carrozas con gente vestida de pescadores y otros no sabría definir ja ja, unas risas y
p´alante.
Como no habíamos cogido pegatina de Alemania , lo hemos intentado parando en un pueblo, que pegatinas no tenía , eso sí, panaderías y cafeterías, un montón, así que decidimos entrar en Bremen. Ya la habíamos descartado porque ya estuvimos, pero a mí, me apetecía, así que allá que vamos.
Pues ya está, pegatina de Alemania, y yo también de los músicos de Bremen, y es que todo lo que suene a cuento, me va. No se como voy a explicar este año a los de quinto, sin cuentos, ni bailes, ni canciones, ains que eso es septiembre, borrado.
Nos hemos comido nuestras ensaladísimas( que ya me salen por las orejas) en el rincón de lectura de los músicos de Bremen y un café en el Starbook, paseito y tan ricamente.
Y es que esas paradas donde puedo sentir a Sergio más cerca, porque claro ahora vamos en motos diferentes no es como cuando me sentaba detrás, pasear y reirnos un rato son geniales. La verdad es que ya son un montón de días desde el día 5 que empezamos el viaje y sin embargo, el balance es muy positivo, nos reímos de chorradas pero súper a gusto, lo pasamos bien. Bremen , es un sitio agradable para pasear, bueno esa plaza con el rollo del cuento, porque de los demás ni idea.
De ahí ruta, gasolina y frontera, hoy hasta con foto, porque generalmente no se puede parar( en la señal claro), hoy la verdad tampoco estábamos muy bien, pero ahí que me he hecho la foto, Holanda.
Y Holanda se ha presentado como la última vez que la vi, y única. Carretera rectísima, paralela a un canal y casitas a un lado pegadas a él, como no con su carril bici que empiezan a triplicarse y con un césped impoluto, y sus vacas,  ovejas, o llamas, o gamos, o patos, porque vamos lo de hoy ha sido una animalada al completo y  no me he equivocado.
Hemos visto toda clase de vacas, de ovejas, y también gamos, llamas, caballos de todo tipo e incluso enanos, no ponis, caballos del tamaño de un perro tipo pastor alemán( que igual es una clase de poni, ni idea pero son geniales) patos, cigüeñas y gaviotas. Si me quedo con uno sería con esos caballos enanos, me encantan, si los viera mi hija Carlota, que le encantan los caballos y los animales en general.
¡Ah! y también he visto un Yorkshire vestido con camisa de cuadros y vaqueros, ahí que lo han plantado con la estatua de los músicos claros, la gente miraba más al perro que a los músicos de Bremen.
Y de la animalada, a la paz de Holanda, se respira tranquilidad, con esas casas tan hechas hogar, son casas mimadas, decoradas con peor o mejor gusto, pero mimadas , con detalles en las ventanas, plantas, lámparas y corazones que cuelgan en ellas y es que no siempre hay cortinas y si las hay, delante van todos los abalorios y quizás detrás cortina pero generalmente se ve todo el interior de la casa, supongo buscan ganar luminosidad.
Última parada, ahí, ahora que se está poniendo el sol, todo se entremezcla con una gama de rosas y lilas, las nubes, el agua de ese lago, o canal o lo que fuera, un banco ahí solitario junto a un árbol y esa puesta de sol, muy bonito, Sergio lo fotografiaba y yo lo admiraba, es de esas cosas que te trasmiten calma, serenidad y sobre todo es como si te dieran espacio, algo que en el día a día tantas veces echo de menos, espacio y tiempo, porque normalmente todo va cronometrado, vivimos bajo la presión de un reloj y un calendario, es ahora en vacaciones donde nuestro tiempo lo hacemos nuestro y eso nos da espacio y calma. Si además lo acompañas de una bonita puesta de sol, es muy bonito.
Y sabeis porque? porque hemos querido detenernos hay, a disfrutar, cuantas puestas de sol nos perdemos a lo largo del año, y arco iris, y olores diversos y es que no tenemos tiempo, o quizás no sabemos priorizar.
Ahora tocó cena, hoy de pijos de nuevo, en el hotel, no ha sido la sopa hecha con mimo del dueño del hotel de ayer ni tampoco al precio de ayer, pero ha sido una buena cena, y ahora a dormir relajados, que mañana toca visitas chulas, que aunque ya las vimos como siempre pasamos de puntillas, lo volveremos a hacer y disfrutaremos de Brujas, Gante...ZZZZZZzzzzzz


viernes, 22 de agosto de 2014

Adios Suecia, adios Dinamarca y hola Alemania.22 de agosto de 2014.



Hoy ha tocado madrugón, desayuno en el hotel y al ferry. Sergio, algo nervioso, y es que coger cualquier cosa que no sea la moto, le incomoda, y en especial los barcos.
Pero teníamos que cogerlo. Si no teníamos que volver por donde vinimos y nos apetecía cambiar. Además los dos puentes, el de Malmo y el otro salen por un pastón de la misma forma.
Así que ferry de tres horas y a las doce y media ya en  Dinamarca, a cruzarla y entramos en Alemania.
El ferry no se ha movido casi, pero es algo latoso. Sergio como habéis visto por alguna foto, se ha quedado como un angelito y luego a la marcha.
Ruta, gasolina, ruta, gasolina, comemos y ruta. Ya hemos llegado. Pues hemos pasado de ver paisajes de  póster y postales, lagos , abetos, cascadas, puentes y túneles a cero puentes, cero túneles, cero lagos, cero fiordos, cero, cero, cero.
Mal? pues no, diferente. Íbamos a parar en un pueblo de Dinamarca, en Aalbor. Pero yo, mismamente, entre el, para aquí y no se que, pues que he seguido y no he parado. Así que debía ser una iglesia chula pero que no la hemos visto, si es que soy tan rápida.
Y luego vacas , vacas con manchas, vacas marrones, vacas negras, vacas negras y blancas. Y ovejas, ovejas grises, ovejas color hueso, ovejas marrones y... ¡lo mejor! VACAS DE PELO LARGO!!!.
Estas vacas son geniales, y sus crías te partes, graciosísimas, ahí si he parado. Sergio me ha hecho todo un reportaje de las mama vaca peluda( una rubia y una castaña), el papá o la soltera del grupo, y las dos crías.
Y es que a veces puede ser una ardilla, otras un reno y otras una vaca melenuda la que te alegre el día.
Eso y la lectura, se me ha ocurrido leer una palabra de la bolsa del pan, que está en sueco claro. Oye, pues casi me meo de la risa, vaya juego que nos ha dado la palabrita.
Que siiiii, que sí que ha llovido, pero solo los últimos 70 km, ideales para llegar con los trajes mojados y que mañana sigan húmedos, buaaa pero da igual.
Hoy, por fin, he tomado sopa, hecha de propio para mí, y es que el hotel por llamarlo algo, es una casa particular que la han habilitado como casa de huéspedes, la habitación súper grande con baño, etc y el marido hace de cocinero y pedir y allá que se ha lanzado con una sopa, que era una especie de crema pero presentada con gusto y cariño, en un  comedor más bien parco en todo, una mesa larga y casi nada más y vaya platos que nos ha hecho.
Mañana más y ya acercándonos pero sin prisa, que siempre puede cruzarse una vaca peluda y alegrarte el día.


jueves, 21 de agosto de 2014

Oslo- Gottemborg.21 de agosto de 2014.



Bueno no llueve, aunque las nubes siguen ahí, desayunamos en el hotel y salimos. Hoy la ruta no es excesivamente larga, decidimos ayer dormir en Gottemborg en lugar de coger el ferry de la tarde alli y pasar a Frederikshaven( o algo así).
Los kilómetros me van pesando y es que como ha comentado hoy un amigo, "para una novata es mucho tute". Y yo soy novata, y además mujer, así que subo y bajo como una noria y aunque sea muy de ¡venga adelante!, necesito bajar el ritmo.
Cada día una cama, un hotel, hytter o lo que sea, maletas, ciudades, países diferentes. A veces me levanto para ir al baño y tengo que pensar hacia donde voy porque no se donde me encuentro. Sí, tampoco me suelo orientar muy bien y que? cosa de la mayoría de mujeres.
Pero hoy mi idea era cambiar de actitud, porque ayer terminé fatal y el pobre Sergio acaba pgándola como es normal, además de mi pareja es ese compañero de viaje y amigo.
Pero yo priorizo el termino de "pareja" y el cansancio me pone "tonta" así que hoy reclamando "mimos" todo el día y bueno milagros no, porque Sergio es como es, pero me ayuda el ver que intenta hacerme sentir mejor . A veces, él no lo sabe, pero hasta cuando calla o zanja un tema se lo que quiere decir y me gusta, o dice una frase en el momento oportuno y yo que soy muy peliculera la adorno como quiero y oye genial.
Bueno hoy no hablo mucho de la ruta pero es que ha sido eso, de Oslo( 70 km antes) a Gottemborg, o de puente a túnel y de túnel a puente y tiro porque se me lleva el aire. Sí sí, que los últimos kilómetros hemos tenido bastante aire, el mismo que supongo ha permitido que nos mojáramos muy poco en lugar de mucho.
Fotos? pues una en Oslo, ciudad que me ha parecido caótica con mil railes de tranvía y con edificios sin nada a resaltar y eso que estábamos en el centro. El edificio de la ópera, blanco de grandes rampas por las que cientos de encorbatados y señoras embutidas en faldas de tubo, tacones y vestidos de ejecutivas andaban raro para no caerse por las famosas rampas, que por otra parte, abajo hay un cartel que dice, resbala, bajo su responsabilidad. Así que ir a la ópera o a un congreso aquí tiene ese plus de peligrosidad.
Y desde Oslo, autopista, carretera y poco más, hemos hecho compra en un súper y hemos comido en la plazita de otro súper, decorada con libros esculpidos en piedra. Ya habíamos entrado en Suecia.
Por lo tanto, hoy hemos dicho adios a Noruega, quien se ha despedido con lluvia, pero de la que me llevo muy buenos recuerdos.
Y a eso de las siete ya estábamos en el hotel de hoy , un cuartel de la marina del siglo XVII. Ahora reconvertido en hotel, las habitaciones se distribuyen en largos pasillos de pabellones y cada habitación tiene tres alturas, abajo el baño , una intermedia con una mini cocina y mesa y una más arriba con el dormitorio, curioso, y da a a un parque delante del muelle.
Gottenborg...pues no me ha llamado la atención especialmente, salvo la gente que iba muy arreglada, ellos de corbata y pañuelos en la americana y ellas con tacones y muy puestas...vamos como los de la ópera que salían del congreso de esta mañana, pero estos últimos con ganas de marcha. Hoy yo he buscado sopa, pero no ha habido suerte y es que el sueco no se entiende nada, así que sin sopa. Aunque sí  hemos cenado sentados en restaurante como Dios manda, ya vale de bocadillos y de llegar demasiado tarde. De todas formas me he comprado sopas de esas que se preparan con agua por si a caso ja ja.
Y mañana empezamos con el ferry y nos acercaremos lo máximo a Hamburgo o eso creemos que todavía no lo hemos decidido.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Bergen- Svene ( cerquita de Oslo). 20 de agosto de 2014



Pues empiezo y acabo en un plis plas, porque hoy es uno de esos días. Uno de esos días de cada mes en los que las hormonas hacen cosas como esta.
Mañana, sol, jolín sol. Cargamos maletas, visita y desayuno en Bergen, muy chulo. Unos cruceristas se interesan por nuestro viaje, me siento orgullosa. Cascada, lago, cascada, cascada, curvas ,y...obras, bastantes tramos de obras. Con su gravilla, sus asfaltos con socavones, su tierra , su no asfalto... sus 30km/h.
Sigo bien, un glaciar, genial. Comimos mirando dos de esas cascadas anunciadas donde la gente para, con sus caravanas, donde hay tienda de souvenir en la carretera etc. Pues bueno, quizás sean chulas, pero no más que la de 10 m atrás o delante y que no está anunciada. y las caravanas( había dos), la tienda y las dos familias, me sobran, donde este ese rincón que tú descubres y te paras tranquila...
Cogimos un ferry, esos de los que cruzan en diez minutos. Aun así tuvimos que esperar porque el de ida y de vuelta es el mismo, y cuando llegamos salía. Bueno unas fotos, unas risas y ferry. No nos cobraron, no sabemos si se le olvidó o no quiso, el caso es que no le preguntamos.
También solemos ver unas señales de prohibido motos en ciertas carreteras de pago, de esas que al pasar te echan una foto y te pasan el cargo, cosa que siendo españoles imposible. Aquí cualquiera con la matricula del coche accede a saber cuanto gana el vecino. Igual que en España, ja ja. Pues bueno como no entendemos bien la señal, de momento ahí vamos cuando recopilen nuestras fotos y vean que hemos cruzado Noruega así, igual se molestan. Bueno amablemente llevamos la página de Sergio tatuada en el casco, que entren y nos llamen.
Y claro, llegas a las diez y media al hotel y cuando dices lo de, podríamos cenar? miran estupefactos, no claro . Y es que a las siete cierran el restaurante!!!
Mi vida por una sopa( bueno mi vida no, pero la pagaba valiese lo que valiese), pues no. De nuevo comida fría, ohhhh y eso en uno de nuestros días de "mujer fatal" como q no.
Ah lo de la iglesia de madera, pues era chula pero como estaba helada, no la he disfrutado y es que los últimos 100 km iba pensando no puedo mas, no puedo más, y así muchas veces. Y he podido pero me duelen los brazos de ir encogida, la boca de apretar los dientes y en fin que mejor a dormir.
Y menos mal que Sergio ha captado mi enfado conmigo misma y ha preparado la cena, un café que había fuera con su pasta y un ibuprofeno. Y no os imagináis cuanto se lo agradezco. Y es que a veces, como hoy, los kilómetros sí me han pesado.



martes, 19 de agosto de 2014

La Trollstigen el Geiranger, lugares de ensueño. 19 de agosto de 2014.



Nos levantamos, abrimos la cortina y... lloviendo. A penas comentamos nada, Sergio dijo, haremos lo previsto, Trollstigen , Geiranger y llegaremos a Bergen, una lástima( por el mal tiempo) pero bueno.
Ayer oí que se planteaba no hacer la carretera de los Trolls y es que la carreterita se las trae, yo ignorante de mí, la busqué en youtube.
XD, odio esas carreteras con paellas y tornantis etc, pero tenía cascadas, por eso no le dije a Sergio, no vamos. Solo le pregunté, podré? y él contestó, claro, iremos con cuidado por la lluvia y si hay niebla yo delante y sigues mi trazada.
Lo siguiente el fiordo Geiranger, pues ni lo busqué, otro fiordo y ya Bergen donde casi muero buscando donde dormir.
Bueno empezamos lloviendo y encima esa carreterita que solo tenía ganas de terminar.
Primera foto en la única señal de troll que exixte, claro, y así está la pobre, pero hace ilusión. Empiezan las paellas, Sergio se puso delante, llovía pero teníamos buena visibilidad y a penas subían dos coches más, que al rato se pararon . Así que nos quedamos solos. Los autocares de los cruceristas, etc todavía estaban durmiendo. Nosotros íbamos a desayunar a la cafetería de arriba, en la Trollstigen, de premio (que aunque chula es un rato, el servicio, un par de chicos desganaos).
Y al minuto...Dios mío que cascadas, rompen justo en la carretera, bueno en el borde pero siguen, otras las pasas por debajo. Y es que hoy llovía, pero eso hizo que viéramos esa carretera lo más salvaje y bonita que he visto nunca una carretera. Iba gritando de alegría , con todos mis sentidos en el carrilillo que marcaba la rueda de Sergio que secaba el asfalto eso sí. pero íbamos subiendo en primera y segunda así que daba tiempo a disfrutar de todo.
Podría poner fotos, que colgaremos, vídeos que también los tenemos, pero esto es otra cosa, que hay que ver. Y quizás no con sol, y un día perfecto lleno de turistas y autocares donde la emoción será no comerte al autobús ni darte un susto de muerte con un coche o camión. Quizás lo mejor sea un día de lluvia, donde las cascadas parecen gruñir y tirarse por las montañas como buscando el mejor de sus saltos y eso sí , sin niebla. Subimos , hicimos fotos, reímos, los dos estábamos eufóricos, tanto que la euforia nos ha durado todo el día.
Y luego llegaron los autobuses de japoneses, caravanas y coches y mientras desayunábamos la niebla se metió entre las cascadas y la carretera, a penas se veía. Gracias Dios mío por el regalo de hoy, Casualidad? no lo se, pero no lo olvidaré jamás.
Ahora tocaba bajar para luego volver a subir y bajar , hoy ha sido día de paellas y muchas curvas pero no tan salvajes como estas( o al menos no todas, gracias a Dios). La niebla iba como abriéndose a nuestro paso y no impedía una visibilidad aceptable, de vez en cuando, incluso solo llovía en vez de diluviar. Y es que hoy iba a ser un día especial. Sergio, le dije, ¡que bien no tengo frío! aunque noto empapadas las manos y TO-DO, ja ja ,se rió Sergio, pues estamos a seis grados. Da igual, estaba feliz.
Bueno pues solo por esto, Noruega en agosto sí, da igual si llueve unos días, porque si estas en la Trollstigen y no hay niebla, vas a disfrutar.
Y apareció el fiordo Geiranger, ¡que pasada! y no es eso lo que dije, pero es que te salen hasta las palabrotas sin querer, claro que había visto fiordos, pero este es especial.
Rodeado de montañas que parecen llorar, al igual que cuando empiezas las carretera de los Trolls, sí,las montañas parece que lloran, un montón de cascadas, unas más finas y otras no tanto, que empiezan allá en lo alto y caen al mar, porque no olvidéis que estas montañas están a nivel del mar.
Montañas y cascadas que habría que subir más de dos mil metros en el Pirineo para ver algo que se asemeje y aquí las tienes ahí mismo, majestuosas, elegantes, con sus mejores galas, todas verdes, a veces cubiertas de abetos, otras de musgo, hierba y piedra mojada, es espectacular.
Y desde allí veíamos entrar en el fiordo pequeños barquitos que parecían de juguete ¡pero no!, eran cruceros, de esos que impresionan y que al lado de esas paredes de montañas y desde arriba, eran insignificantes barquitos.
Bajamos y subimos, no sin antes parar a hacer fotos, lloviera o no, y total como ya iba mojada hasta me metí en una cascada.
Hoy tocaron varios saltos de esos que me gusta dar cuando algo es significativo para mí. y hoy lo ha sido.
Y después se sucedieron los ferrys(dos cortitos) y los túneles, los últimos 100 km muuuuchos túneles e incluso hubo uno o dos rayos de sol, sí rayos, más o menos de unos diez minutos , lo justo para que Sergio y yo a dúo cantáramos " Un rayo de sol ", naturalmente.
Los dos estábamos contentos, hoy no importó la lluvía, no importó no poder comer sentados en esos bancos estratégicos situados a los pies de un fiordo, o mirando un glaciar.
No importó, porque vimos el glaciar, vimos el fiordo, vimos las cascadas, vimos las montañas y sentimos ese algo especial que te hace sentir vivo, hoy no fuí "Campanilla" pero me sentí FELIZ.
Y mientras iba en la moto sonriendo, pensaba, tengo que conseguir educar a mis hijos para que un día puedan valorar esto, quizás la solución no pasa por obligar a mirar por la ventanilla del coche cuando quieres que dejen la Play, o querer llevarlos contigo para enseñarles todo lo que he visto. Porque quizás ellos prefieran hacerlo con sus amigos, o ver otras cosas. Pero tienen que aprender a ver, a saber valorar la Naturaleza y lo que nos ofrece. Y creo que se como, hay que dar oportunidades, mi madre no me llevó a la montaña, ni a un pueblo, no teníamos coche. Pero me dejó ir de campamentos y eso seguro era un esfuerzo en la familia, me enseñó a valorar las cosas, el trabajo y a priorizar necesidades y fui yo la que llegué a  amar la naturaleza, respetar a la gente, incluso seguro me allanó el camino para conseguir saber amar de verdad, así se disfruta.
Por lo tanto, se trata de dar posibilidades, hablándoles de lo que yo vi, otras de acompañarlos para mostrarles eso que tanto me gustó, cada día juegan con los imanes de la nevera. Ahí están todos los países que he ido con Sergio, un montón. Y les encanta hacerme preguntas y planificar donde irán. Quizás no sea conmigo o quizás tenga suerte y sí, pero esos imanes, esos vídeos que Sergio hace tan geniales, nuestras excursiones en familia... son oportunidades, ventanas que les muestran otras posibilidades al confort aburrido del sofá, la tele, o los video juegos. O incluso de las clases, donde sigue preocupándonos( a los maestros) tanto inculcar conocimientos. Cuando deberíamos preocuparnos un 90% más en enseñar a "educar los sentidos", sí, educar la vista, para saber mirar y no solo  ver , educar el oído, para escuchar y no solo oir, el tacto, para saber recibir y dar una caricia, el olfato, para saber apreciar el fresco de la mañana, el calor de un buen caldo y no solo oler y el gusto para saber apreciar mil sabores diferentes, estar abiertos a probar.
Así que hoy, fijaos si me ha cundido, he pensado en mis hijos, como cada día, intentando pensar como trasmitirles lo que de verdad es importante, y hasta en el trabajo, al fin y al cabo se lleva gran parte de mi vida.
Y mañana será diferente, no se si mejor o peor, será diferente.



lunes, 18 de agosto de 2014

La Atlantic road, Noruega. y lluvia y lluvia. 18 de agosto de 2014.



Hoy empezaré la crónica cantando que acabo antes. caracol, col col saca los cuernos y vete al sol que tu padre y tu madre ya los sacó. Otra, que llueva, que llueva, la Virgen de la cueva, los pajaritos cantan, las nubes se levantan que sí que no, que caiga un chaparrón que se rompan los cristales de la estación.
Y eso es todo amigos, llovía, llueve y lloverá, ahhhhhh!!!.
Empezábamos la mañana con un desayuno de campeones y es que estábamos en un hotel,  con habitación de hotel, baño de hotel, desayuno de hotel, y de esos que merece guardar por relación calidad- precio.
Sergio estaba animado, cosa extraña, por la mañana, yo expectante, caía un agua que no veas. En cambio Sergio no sabía si ponerse la cazadora de agua encima, porque iba a parar y veríamos el sol. Yo lo veía negro, pero negro, aunque en fin, mejor así.
Pues no, creo que han sido veinte minutos de no lluvia que no de sol y el resto ahora llueve mucho, ahora llueve más y ahora diluvia.
Ver? si no es que no quisiera ver, es que la cortina de agua no me dejaba, bastante era con ver las roderas de los camiones que estaban encharcadas y supongo que eso resbala.
Fotos? pues Sergio aun ha sacado la cámara porque yo creo que hoy llevaba el sol pintado en su casco porque en 400 km a la redonda nada.
Olores? pues a fresco eso sí muy fresco, ese olor a lluvia intenso, no te digo.
Colores? el gris de la nube de encima, el gris de la nube de al lado y el gris de la nube del otro lado, ah y algo de verde que podia ver cuando salía del túnel y mi casco todavía no chorreaba.
Y así seguimos, porque tocará cenar de nuestra comida en el hytter o cabina o cabaña o como le llamen a esto.
Hemos hecho la Atlantic road, pues bien, el segundo puente curvo porque solo hay dos, majete, buenas vistas( las que me imaginaba). Pero vamos, dos puentes cruzando entre pequeñas islas.
¡Aleluya por los túneles de 8 km!, que hoy también hemos cogido, único sitio donde no llovía. Porque hasta en los dos ferrys nos mojábamos. Porque vas en la moto al descubierto, son trayectos cortos.
Ni comer, ni nada de nada, donde paras y para que? hasta el hytter que ni pudimos reservar y punto. 750 coronas, pues 750 coronas, vamos como el hotelazo de ayer y hoy es una habitación con seis literas y sofá y cocina y baño pero li-te-ras y dormiremos con los sacos y sin desayuno...vamos lo normal en Noruega.
Pero en fin, ya llegará el sol, o no, porque mañana las previsiones no mejoran y tocaba glaciar, y el mejor fiordo, y  la Trolstigen, que me da que no veremos na de na jooooo.
Y es que esto es parte de un viaje, hay cosas que uno no puede cambiar, pero oye que nos reiremos un rato y mañana ya veremos. De momento ha costado, pero en Bergen llevamos idea de dormir, porque hemos decidido avanzar más ya que sospechamos que no haremos muchas paradas ja ja.



domingo, 17 de agosto de 2014

Trondheim, hay vida después de las Lofoten. 17 de agosto de 2014



Nos despedimos de nuestro " maravilloso" hotel de hoy, un colegio para exalcoholicos nos dijo el chico de recepción, y por la pinta de alguno, me lo creo.
Era un sitio raro, pero claro a veces booking en Noruega no hace distinciones. Y 100 eurazos y acabas en una especie de habitación, eso sí con baño, de estudiantes, o en este caso de exalcoholicos, juas. Pero desayunamos decentemente que estaba incluído, y la verdad, el chico de recepción , súper amable.
Sergio arrancaba su moto gruñendo como viene siendo habitual, que si mira la niebla, que si cuando va a dejar de llover... mientras yo justo a su lado, guay, mira parece que quiere salir el sol y de momento no llueve, tengo ganas de salir, hasta con el casco abierto( levantado).
Y es que yo por la mañana me levanto con calor, importantísimo. Porque cuando acaba el día y me he descargado, cosa que aquí es fácil, con la media de 6 a 10 grados, estoy de mal humor, encogida, temblando. En cambio después de dormir tapada hasta las cejas ...genial.
Pues eso que Sergio gris y yo...sí rosa. Y como no iba a ser de otra manera, nada más empezar me doy cuenta de lo tonta que se puede llegar a ser. Ayer llegué a este mismo lugar , enfadada, con frío, sin ver, ni oir, ni oler. Era la misma carretera, los mismos abetos, los mismos rios y lenguas de mar, y no las vi. Ayer no supe apreciar lo que hoy quería mostrar a Sergio,¡ mira , mira y mira!. Al fin oigo un... ¡para, vamos a hacer fotos!, quiero fotografiar el humo que se forma al contacto con el agua, dijo Sergio. Y es que verdaderamente aun saliendo el sol, hacía frío, pero no me importaba.
Paramos en la primera curva y en un trocito de nada, hicimos un montón de fotos. Las nubes se reflejaban en el agua, las montañas, las flores y árboles a nuestro lado hacían de cortina como si no nos quisieran dejar ver todo, y es que habíamos sido unos gruñones, yo por la noche y Sergio por la mañana.
Cuando uno no quiere dar un paso, no quiere ser positivo o no quiere ver, oler, o sentir lo bello que tenemos ante nosotros, ya puede ser Noruega, las Lofoten o el Caribe que no sentiremos nada.
Así que hay que ser conscientes de que de todas las situaciones, momentos y lugares se puede sacar lo más bonito, y como siempre digo, tu actitud hace que todo sea diferente.
Y ya con una actitud más acorde con las vacaciones, donde uno elige hacer lo que le gusta, continuamos.
Hoy era etapa de transición, no teníamos nada señalado como significativo hasta llegar a Trondheim. Aun así pasamos por puentes chulos, nos reímos en momentos tan absurdos como en la comida, de pie, en un área de descanso sin mesa donde una abeja nos perseguía y éramos de risa dando vueltas alrededor de las motos( claro que Sergio es alérgico a la picadura de abeja).
Y bueno, alguna "bronca" que de todo hay, porque claro los momentos rosas de uno no siempre coinciden con los momentos rosas del otro, y esto a veces...¡saltan chispas!
Pero es normal, cosas de la convivencia dentro de una pareja.
Y siguiendo con el rosa, llegamos a Trondheim, una vez dejadas las motos, comprobamos que el hotel era hotel, con una súper cama, cuarto de baño, bufff hasta espejo de aumentos, ja ja y secador. Vamos que la ducha ha sido un regalo, con el agua hirviendo como a mí me gusta.
Hemos cogido las gorras, por eso de la lluvia y las cámaras y al embarcadero. Por fin, vida después de las Lofoten, muy bonito, y no había sol, ni había ambiente, ni gente, ni arco iris, pero es muy bonito, y lo he visto porque quería verlo, he sentido el frío como fresco( bueno al final casi demasiado) y los colores intensos aun sin sol.


sábado, 16 de agosto de 2014

Adios Lofoten, seguimos por Noruega. 16 de agosto de 2014




Apareció, apareció ese día en el que solo ves el momento de llegar a la habitación.
La primera parte fueron casi 200 km por Las Lofoten, y ahí la cosa no fue mal. Las Lofoten aun lloviendo son especiales, además de rato en rato se dibujaban de repente arco iris enormes. A veces incluso se apoyaban en una isla para descansar en otra. Pero, ¿porque había arco iris? porque llovía. Sergio estaba más rabioso, cambió un día de la ruta sobre la marcha para estar un día más en Las Lofoten, pero aun así las lluvias no acaban de abandonarnos. No hicimos todas las fotos que nos hubiera gustado, porque no salían como nosotros lo estábamos viendo. Y es que la luz no era la más propicia. Aun así aprovechamos esos arco iris y rayos de sol para mostrar un detalle de lo que si se puede, no hay que dejar de ver, las Lofoten.
La carretera que llega a Moskenes, donde cogíamos el ferry estaba cortada hasta la una, así que se merendaron nuestro margen para acercarnos a Å, último pueblo de las Lofoten.
Mi primer ferry serio con la moto, estaba nerviosa, porque claro un ferry igual a rampas, rampas y cuestas suelo quizas resbaladizo y fila, uno detrás de otro el que se caiga queda fatal, pero vamos que no pasó nada, nervios sí pero todo fenomenal. Despues de tres horas y cuarto de ferry, habíamos comido, dormido y aletargado.
Ahora quedaban cinco horas y un poco más hasta llegar a destino. Pues con lluvia intermitente y seis grados, pues como que se te olvidan las Lofoten, " la bola" y todo. También tengo que decir que soy muy friolera y claro, se me pone mala leche, etc.
Hoy es el día que más agotada he acabado, el corte del ferry, el frio, la lluvia.
Ahora pienso como aguantaba Sergio este frio en la expedición Aurora Borealis, abriéndose el casco porque si no las gafas se empañaban.
Cuando he dejado el ferry y era consciente que jamás vuelva a las Lofoten , he sentido un tanto de angustia, son tan bonitas...quizás no vuelva a estar allí, quizás nunca las vea con un sol radiante, pero aun sin mostrarme toda su belleza, estoy segura de que tardaré mucho en ver un sitio tan bonito.
Ves como embrujan? empecé mi crónica enfadada por las ´ultimas cinco horas de moto cuando salimos del ferry, y acordándome de las tres primeras horas del dia se me pasó. Y es que al fin y al cabo hoy había arco iris, y seguimos en noruega y de reojo porque iba todo y más rápido de lo que decían las señales y Sergio vi que había renos, fiordos y puentes pero no eran las Lofoten donde además hoy ví vacas de pelo largo , chulísimas y es que lo que no se ve allí...


viernes, 15 de agosto de 2014

Las Lofoten embrujan.15 de agosto de 2014.




Hasta llegar a las Lofoten teníamos todavía 300 km, continuamos la serie que comenzamos ayer. Fiordo grande, fiordo pequeño, ahora más ancho, ahora más estrecho, pero todos espectaculares. La verdad es que varias personas me habían contado que querían ver los fiordos en Noruega. En cambio yo, por desconocimiento, naturalmente, no le daba importancia.
La pena es que hoy, de nuevo, la lluvia nos seguía aunque fuera intermitente. El frío, que mañana ya no me pilla. me pondré los guantes con las baterías, calefactados, me da igual que Sergio pueda aguantar sin tiritar. Soy friolera, ¿y qué?
Paramos a comer justo a la entrada del puente que cruza a las Lofoten. Claro que aquí, eso de los puentes y los túneles se lleva mucho. Pero no túneles cortitos, a veces dan un poco de claustrofobia, 7 km de túnel es mucho túnel. Pues son así, ahora de 4km, ahora de 7, ahora un puente enorme, ahora otro túnel que se mete debajo del agua.
Y ahí mismo, apoyados en el cartel que mostraba las Lofoten, comimos nuestras ensaladísimas. Lo que hubiera dado yo por una sopa, pero en fin, luego... un chocolatico en la cafetería, que como en muchos sitios, con su wifi libre y todo, genial.
Cruzando ese grandioso puente estaba expectante,  Sergio habla mucho de lo que le gustaron estas islas y aun con lluvia y niebla que no me dejaba alcanzar con la vista el final de las montañas, veo que esto es otro mundo.
Es como los escenarios de Parque Jurásico, naturaleza en estado puro. Las aguas cristalinas cambian de color con la luz del sol o la sombra de las nubes, verdes turquesas, cristalinas, azul fuerte.
Y las montañas verdes, de un verde intenso, donde se entremezclan toda la gama de verdes habidas y por haber. Mis ojos no podían acaparar todo lo que veía, "Belén, mira hacia delante", me decía Sergio. Luego era él quien me pedía que fuera más despacio.
Y es que no puedes parar en cualquier sitio y dan ganas de parar cada 5 minutos.
Las cascadas más espectaculares, las montañas más inalcanzables y bonitas, los fiordos más serenos, eso son las Lofoten.
Antes citaba Parque Jurásico porque son paisajes brutales, pero si fuera directora de cine, aquí situaría yo la película de Peterpan y Campanilla. Es una de mis preferidas dentro de este género, que no es el que más me gusta. Pero esos dos personajes me resultan entrañables. Yo podría ser campanilla, oye que vaya tipazo aunque pasen los años, algo gruñona pero sensible y locamente enamorada. Y Sergio, perfectamente podría ser Peterpan, ese loco aventurero, pensando siempre en volar, con espíritu inquieto y soñador, solitario y enamorado de los viajes.
Veis? Las Lofoten embrujan, he acabado haciendo una peli, cuando lo que intentaba era describir unas islas, pero no cualquier isla, son las Lofoten y de verdad, cautivan, MUY RECOMENDABLES.



jueves, 14 de agosto de 2014

Noruega y mis primeros fiordos de verdad. 14 de agosto de 2014





Hoy nos teníamos que levantar temprano para salvar los 150 primeros kilómetros. La vuelta ciclista Noruega empezaba hoy y cortarían ese tramo. Así que ni desayuno, que no habían abierto y ni en la gasolinera podíamos parar. Y no será por falta de ganas, dentro se estaba tan calentito, pero no había tiempo. Además aquí solo hay una cosa de llorar, en Noruega claro, los precios.
Gasolina? a 1,95 euros al cambio, toma ya . Un café? unos tres euros y medio.
Es lo que hay, así que cuando ya pasamos los 150km, paramos de nuevo en otra gasolinera. Repostaje y...miramos la lista, elección, cafe con leche aguachirri y hamburguesa. Vaya combinación no? pues era lo menos caro así que p ´adentro.
La lluvía nos ha venido acompañando los casi 500 km de hoy, a veces llovía mucho, a veces algo menos, dos minutos de respiro y volvemos a empezar.
Aun así, no se cuantas veces he dicho¡oh, que pasada!.
Creo que si tuviera que imaginar el mundo en sus orígenes, lo imaginaría en Noruega, es precioso.
Hoy la vista ha sido el sentido más recompensado. Las imágenes que pasaban por mi retina, no eran normales, no eran eran de postal, si no de POSTER, sí en mayúsculas, espectaculares.
He disfrutado muchísimo, son para parar y quedarte ahí mirando horas. Noruega no te deja impasible, desde luego, las montañas, sus fiordos, el agua, la quietud y paz que se respira.
Porque el viaje sigue transcurriendo como si solo yo, fuera la protagonista de cada km, a penas alguna moto o caravana comparten carretera con nosotros, es maravilloso.
Y ya está, hoy es como si una calma relajara mi espíritu, así que hoy crónica corta.
Por cierto, el hotel, un hiter a los pies de un fiordo, junto a un pequeño embarcadero.
Los tejados de los hiter cubiertos de hierba, espectaculares, las vistas...THE CALME.
Y ahora a prepararnos la cena, en nuestra cocina.  Mañana toca Las Lofoten, y me da que prometen.



miércoles, 13 de agosto de 2014

Nordkapp, Cabo Norte. 13 de Agosto de 2014



Creo que fue en el mes de noviembre cuando pasé por la tienda de Superocio.
Vi la hucha de cerdito, grande, hasta con un martillo, y dije: “genial, para ahorrar para viajar este verano a Cabo Norte”.
Para entonces había cogido la moto tres o cuatro veces, no más. Lo más parecido que había llevado era la vespino de mi padre de los 18 a los 20 más o menos, una Puch maxi electrica de 49cc. Vaya experiencia motera! Por supuesto, estaba preparada para ir a Cabo Norte.
Es cierto que llevaba unos cuantos km de paquete de los cuales un tercio los hice dormida, sin apoyarme en Sergio para que no me riñera. Pero eso experiencia no me dio mucha, eso sí , me despertó el gusanillo.
Todavía no se como decidimos venir aquí, tanto Cabo Norte por aquí, por allá… creo que sigo siendo bastante niña y como muchos hablan de Nordcapp pues venga, yo voy y en mi 125cc.
Mi sueño no era venir a Cabo Norte, deje todo en manos de Sergio, cosa que es muy importante si no seguro no llego, planificar ruta, etc… mapa?
Hay cosas incompatibles, mapa-Belén, tiempo- Belén, mis semanas no dejan respiro a esta parte de mí, así que ya me he acostumbrado a dejarme guiar por Sergio, él saca siempre tiempo para planificar, etc.
A veces los sueños no se sueñan antes de cumplirlos, si no que se construyen a medida que los vas viviendo. Es genial, no esperas nada, no necesitas más que dejar que tus sentidos te regalen momentos como los que estoy viviendo en este viaje.
Ayer fue una ardilla la que me alegró el día, hoy han sido los renos. Bueno, los renos, los fiordos, el mar, los acantilados, las montañas cubiertas de un musgo verde que las presenta ante cualquiera que se detenga a mirarlas como esponjosas, señoriales, impresionantes.
Me encanta la montaña, soy una enamorada de los bosques, el olor a madera recién cortada, la hierba… Hoy parecía que todo quería mostrarse ante mí en su mayor plenitud.
La hierba era mas verde que nunca, las montañas majestuosas, la carretera con los renos, que aunque te hacen estar alerta son geniales. Gracias a ellos no he perdido detalle en los 700 km.
Los primeros lagos de hoy eran de un azul intenso, cuando hemos llegado al mar se ha vuelto verde turquesa, y las islas aparecían en medio del mar como jugando a sorprenderme.
Verdaderamente, cabo Norte, merecía la pena.
Apenas nadie en las carreteras , este viaje, parece querer darle a quien lo hace la exclusividad, eres solo tú el que va a Cabo Norte. Y claro que no es así, ves algún motorista, pero pocos, eres tú y tu viaje, tus renos, tus lagos, tu fiordo, las ventanas se abren solo para ti. Aunque vayas en una derbi 125cc, da igual. Si quieres, puedes hacerlo, solo hay un tipo de personas que nunca irán a Cabo Norte o a donde sueñen. Serán aquellas que busquen excusas para no dar el primer paso y ponerse en marcha. Los momentos se buscan, se sueñan, se desean y se realizan.
Ah, bueno! Y en esa exacerbación de las cosas más bellas para agradar mis sentidos, porque el camino se abría para mí, el rosa también ha estallado.
Aquella flor rosa que ya puse en una crónica se ha ido sucediendo en el viaje, a veces solitaria, otras rodeando una casa, en el campo…
Hoy, había montones de esas flores. Del rosa pasaban al fucsia, y del fucsia al lila fuerte, eran más intensas que ningún día y es que hoy no era el final del viaje, ni siquiera su meta, pero hoy alcanzábamos nuestro primer objetivo, Nordcapp. El final del viaje y la meta será cuando cierre el contacto de la moto al entrar en mi garaje.
Y todo era tan intenso, que a 100 km de “la bola” empezó a llover, la verdad  es que nos ha respetado mucho el día, pensábamos tener agua casi toda la ruta y de 700 han sido solo cien. Y además no muy intensa, pero lo suficiente como para que el juego de reno-no reno resultara un poco peligroso.
Y claro, ya estábamos a unos 10 km de la bola y la niebla se hizo intensa, muyyyyy intensa. Jolín con la bola, claro que ya estaba pensando yo que esto de Nordcapp era todo ponerse y algo de suerte para no caer en averías, por ejemplo.
Entonces apareció la aventura esa de a que no hay narices a subir… y eso a mí, a Belén, no me piques, y anda que si subí.
Y llegué a la ansiada bola, y no había sol, ni pude meter la moto hasta la bola, ni mi pelo estaba guay precisamente ya que chorreaba, mis manos chipiadas no me dejaban ni sacar una foto, pero yo de ahí no me iba sin la foto. Y claro que hicimos la foto, y cante y bailé. La verdad ahora que lo pienso algo de subidón sí me dio. No lloré, no tenía necesidad de llorar, pero hubiera gritado mucho y sabéis lo que hice? SALTARRRR!!!! Claro que sí, aunque no sacamos la cámara buena, da igual. Aunque no tenga esa foto de póster, da igual, pero ahora ya puedo decir “ yo fui a Cabo Norte”.
Cabo Norte es el viaje de los moteros que hacen su primer gran viaje, el viaje de los que sin saber por qué clavan su chincheta en un mapa y planean su ruta como hizo Sergio, o quizás es tu viaje, como lo ha sido el mío, sin necesidad de tener una moto de tropecientos mil caballos. P´aqué si aquí lo que se llevan son los renos y los alces, sin experiencia de moto, sin mucho dinero. Eso sí, solo necesitas una cosa, querer hacerlo, salir, encender tu moto y ponerte en camino.
Y saber dónde vas… Eso o ir con alguien que te guíe, porque tampoco es tan importante. Mi madre me preguntó a finales de julio, “hija mía y luego te vas a algún sitio?”, sí le dije, a Cabo Norte en mi moto. “Muy bien-me dijo- eso tienes que hacer, pasártelo bien”. Misma conversación cualquier otro fin de semana: “ hija te vas a algún sitio?” Sí mamá a…Teruel con mi moto (por ejemplo), “ Ains, hija mía, ten cuidado me tienes en el aire… Y por qué te vas en la moto tan lejos?”
Ja , ja creo que mi madre no situó Cabo Norte en el mapa, o quizás no era tan importante el dónde si no el cómo.
Un día puede ser tan rosa como quieras, tan importante como lo sientas y solo depende de cada uno el saber vivir la vida y disfrutar de aquello que nos rodea.
Eso sí, a veces nuestro alrededor puede estar a 100, 200 o a 5500km como los que hemos hecho hasta aquí, y ahora toca volver. Eso si, disfrutando porque esto no se ha acabado.

Muchas gracias a todos por vuestras felicitaciones y comentarios día a día, me encantan. Y ya veis si yo puedo… por qué tú no?


martes, 12 de agosto de 2014

A por el rojo, y es que la lluvia, hoy no dejaba otra salida. 12 de agosto de 2014




Hoy todo debía ser rojo no? Pues mira, soy mujer y tanto rosa... Las mujeres tenemos eso, hoy estamos arriba y mañana se nos pone una mala leche...
Motivo? Porque llovía... no. Porque diluviaba... no, bueno algo ha influido porque la serie de hoy ha sido: Ahora llueve, ahora llueve poco, ahora llueve mucho, ahora ni veo de lo que llueve y ahora Dios me ampare porque la carretera parece un lago. Pero bueno a 30 km de Rovaniemi, parar del todo no, pero algo sí, hasta llegar a la casa de Santa Claus, donde a penas una foto en la linea del círculo Polar Artico y corriendo de tienda en tienda.
Pues que queréis, no es lo ideal, ni siquiera para ir de tiendas, ni el gordo de Santa Claus me ha bajado del todo mi "enfado de mujer". Bueno, algo ha cambiado, la verdad es que yo quería la foto hablándole al oído, nombrarle a mi clase del curso pasado, chorrada, pero quería decirle acuérdate de ellos, este año ponles muchos juguetes. Y como no de mis hijos Carlota, Adriana y Guillermo.
Pero, no se, ya se que es de mentiras, que está disfrazado, pero... y si no...? La verdad es que te pregunta de donde vienes, te habla, en español!!! Y su barba, sus ojos azules, jolín que me ha abrazado y ha sido un abrazo especial. Vamos que me ha dejado sin palabras, menos mal que estoy convencida que me ha leído el pensamiento y como él ha dicho en 145 días nos vemos. Hasta se ha preocupado porque tenía frío, iba chipiadica claro.
Y mira que yo soy más de los Reyes Magos pero al fin y al cabo es un personaje que crea ilusión y sueños, y si tienes un sueño es porque estas vivo, así que olé por este regordete que hoy me ha puesto la piel de gallina.
Una vueltecilla por las tiendas y para el hotel. Os podéis imaginar hasta donde estaba mojada, si si impermeable pero que si llueve en Finlandia, es mucha lluvia.
Ya en el hotel, bueno hotelillo, aquí lo que se dice gusto y elegancia... no, pero lo hemos suplido con una cena en el restaurante más pijo y caro de Rovaniemi, valió la pena, buena cena, hablamos y plof... de pronto me doy cuenta, bueno Sergio, ya no estoy de mal genio. La cena y sobre todo esa ardilla que me miraba mientras colocaba mis pegatinas en la moto y es que nunca había visto una ardilla tan de cerca.
Y era verdad, pero en fin, si fuera plana, sería hombre, preocupaciones me evitaría porque ellos saben relativizar, pero esos subidones que nos dan son espectaculares y para eso a veces hay que bajar.
Y mañana...sshhhhh Cabo Norte? Ains, espero poder con el viento, es lo que peor llevo en moto, y mañana dan viento, parece que llover será menos.


lunes, 11 de agosto de 2014

Luleå, a puntito del circulo Polar Artico. 11 de agosto de 2014



Hoy parecía que tocaba tirada algo más larga que ayer y autovía, así que, no muy divertida.
Pues los 600 km de hoy, han empezado con diferente color. El mío, rosa, casi de momentazo, yo iba feliz, la autovía parecía no serlo, los bosques se acercaban a ella como si estuviéramos en una carretera, y había curvas, puentes, lagos, mar, lagos, lagos, mar, puente, bosque, y así hasta el infinito.
Ante esto, yo era feliz, ¡mira Sergio, que maravilla!
Los coches y camiones ya se disfrazaban casi todos, lo que hasta ahora era cosa de unos pocos ahora ya lo son la mayoría, en sus parrillas se alinean tres o cuatro faros redondos grandes y los camiones le suman unas defensas enormes que cubren sus radiadores.
Y es que eso de los alces que pone en las señales debe ser verdad, aunque todavía no los he visto. Durante seis meses aquí las noches son eternas, aunque ahora ellos continúen cerrando todo de 6 a 8 máximo de la tarde y desaparezcan de las calles cuando la luz del sol no se vaya hasta las diez de la noche y no del todo porque la hora azul es mucho más de una y dos horas. Vamos que los faros los rentabilizarán.
Vamos que todo cambiaba a mis ojos y disfrutaba de los grandes ventanales que a mi paso se abrían, para dejarme ver paisajes de postal.
Pues bien, ahí estaba él, Sergio Morchón Ramos, a puntito de sacarme de mis casillas. Hora y media bostezando, pero tipo "oso", a lo bestia, una y otra vez, omitiendo cualquier comentario salvo el de que sueño, que aburrido... y es que hoy ha debido dormir mal, le dolía la muela y vamos que estaba como regloso, ja ja y luego dicen de las mujeres.
Hemos desayunado en un camping, que era una pasada, que yo con mi momento rosa encontré.
Y es que cuando tienes los ojos abiertos al rosa las cosas se ven de colores. Hoy él, estaba gris, hubiéramos acabado comprando dos batidos en una gasolinera y refunfuñando fijo.
Cuando la serie de puente, bosque, bosque, puente, se hacía ya pesada, Sergio saliéndose de la autovía, a través de una pista de tierra, ha llegado hasta un embarcadero. Hasta con secadero de bacalao incluido, el mar, los árboles... a Sergio ya no le dolían tanto los brazos y la muela, había decidido cambiar de actitud. Eso, o el RedBull que se tomó en una gasolinera.
Sitio perfecto, fotos, comida (por fin se acabó, la butifarra no me gustó nada) hasta compramos plátanos de postre y es que echo de menos la fruta, unas risas, bastantes y p'alante.
Un tirón más con paraditas para estirar piernas y habíamos llegado a Luleå.
En un hotel de los de pabellón, bungalow, casas rojas, como camping pero no, pero muy guay, como el de ayer pero en pijo. Tanto que hace media hora al volver de cenar me he tomado un cafe con pasta gratis que hay en una salita y en otra, gratis también, me he hecho ni se los programas en un sillón de masajes que si no me dice el Morchón, ¡ya vale maña! con cierto tono gris, yo aún sigo ahí en mi momento rosa.
Y es que, aún en el sitio más especial, uno puede ser gris o rosa y que queréis que os diga, yo he aprendido que la vida te pone a prueba, pero la actitud ante todo, es la que uno quiere. Y eso hace que pintes las cosas como tú quieras.
Y yo, me apunto al rosa.




                                  

domingo, 10 de agosto de 2014

Hoy la ruta acabó pintandose de azul y marrón. 10 de agosto de 2014



Hoy era uno de esos días de "ir llegando" vamos, que íbamos a ir de un punto a otro y fin. Como el viaje clásico de coche, autopista/ autovía, a piñón fijo, vamos una lata. Por eso los viajes en coche son tan sosos, en la autopista los abetos y pinos no huelen y no es que no haya, pero no huelen. Los paisajes aún a 90 km/h no se perciben, porque los separan esas barreras absurdas, a veces vallas, a veces quitamiedos... o como aquí, que más bien parecen muchomiedo, y explico: los quitamiedos son barras de acero atravesadas o unidas entre sí por cables de acero, tres nada menos, vamos que para los que viajamos en moto si te caes y te acercas a ellos acabas en lonchas como el embutido. Jolín con lo majas que quedan las adelfas en autopista y no eso, para que luego nos quejemos. Siempre puede ser peor.
Pues hoy después de un buen desayuno en el hotel y un nuevo paseo por Estocolmo nos pusimos en ruta. Cuando a penas faltaban 50 km para terminar ruta, Sergio me dice, y si nos salimos desviándonos un poco para acercarnos a la costa luego por el interior y salimos finalmente de nuevo a la autopista? Genial!!! le dije, esto es muy aburrido y vamos bien de tiempo.
Gracias, Sergio. Decisión más que acertada. Empezamos a ver civilización. Llevábamos más de 300 km si nada más que abetos y, eso sí, señales de alces que molan mucho.
Nos acercamos a la costa, casitas desperdigadas que se acercan a los embarcaderos. Idílico. De pronto se abren grandes trozos de mar como si de lagos en la máxima de las quietudes se tratara. A penas una familia dándose un chapuzón y descansando, las casas tan próximas al mar que pintan maravillosas postales. Unas fotos y seguimos.
Por carreteras que dejan que podamos bailar un poquito con las motos, con curvas, baches y hasta tierra. De pronto, unas casas sobre el mar, otras justo asomándose y nuestras motos, bueno la mía más, hasta casi asomarse al agua (la de Sergio como es tan pesada no la acercó tanto, ja ja).
Este ha sido el momento cuento, y eso que yo tengo días mejores y no estaba por pintar de rosa los minutos, pero aun así esas imágenes las guardaré en mi retina bien a gusto.
A punto he estado de perder mi tortuga del llavero, se cayó en la carretera, ahí cerca del momento rosa, pero volvimos a buscarla, me he acostumbrado a ver sus ojos en las llaves mirándome, esta vez continúa ruta conmigo.
Saliendo a la autopista el navegador decidió que seis km de pista nos pintarían de marrón tanto azul de la retina y así fue, despacito pero sin pausa y prueba superada.
Fueron solo 30 km de más, fuera de ruta, los mejores del día. Y es que ir en moto te acerca ahí, a donde la gente del lugar es más real, menos turista y sin decir nada te dejan participar de sus vidas, metiendo tu moto quizás en lo que era propiedad de alguien, pero con respeto y educación se disfrutan de momentos mágicos.
Y ya hoy, dormimos no en hotel, ni apartamento como ayer , hoy toca en una especie de camping pero no se acampa son pabellones a modo de bungalow y en sus pasillos las habitaciones, las hay con y sin baño, habitación compartida etc. lo mejor el sitio, en medio de un bosque, y aunque muy sencillo, está limpio, así que a abaratar que hay que mirarlo todo.
Y mañana seguimos subiendo.







sábado, 9 de agosto de 2014

Suecia, Estocolmo. 9 de agosto de 2014



Erase una vez un día en el que tus sentidos se concentran en uno, el olfato. Y es que hoy me llevo un extra de olor a pino, a pino, bosque, madera... y es que por algo Ikea es sueca, sabía que materia prima no le iba a faltar. Dios mío ¡cuánto árbol!, de esos que desafían al cielo, altos, fuertes, y es que claro, en Suecia las cosas se ven desde más arriba, salvo que no seas sueco/a como es mi caso. Y es que son más que  altos/as, (hasta el ascensor del hotel tiene el techo más alto que había visto nunca).
Nada más dejar Copenhague, atravesando otro altísimo puente, Oresund, donde claro cómo no iban a gastar en hacer molinos de viento! Como los de La Muela, pero en el mar. Inversión asegurada. ¡Qué viento! Si los de La Muela se forraron con los molinos, toda Suecia debe estarlo también, porque el aire sopla que no veas. De la tensión del principio he acabado dejándome llevar y confiando en la moto. La verdad es que no hace falta luchar tanto, ella solica corrige trayectoria. Aunque no niego que si sopla menos, mejor.
La carretera era fácil de seguir, rectas inmensas y bosque a los lados, carreteras de 80, 90, muy adecuadas a mi, y a penas interrumpidas por alguna pequeña población o más bien casas aisladas que comienzan con gasolinera, supermercado, lago, y casitas de tonos rojos y amarillos cubiertas con unas placas onduladas como de metal en sus paredes. Ayer eran los tejados de paja con barro muy peculiares, hoy habían cambiado. Y es que conforme avanzamos, las cosas cambian. Las casas, las señales (hoy he visto mis primeras señales de atención alces), banderas.
Solo nos persigue algo, arraigado en la mayoría de los países, salvo en España. Y es una pena: la cultura de la bicicleta. Para ir a comprar, para salir de copas, para moverte ya sea por el motivo que sea, el principal medio de transporte, es la bicicleta. Copenhague se llena de bicis en los muros de las casas, aceras, plazas... lo mismo en Suecia: carriles para bicis entre poblaciones, mayores y pequeños, todos van en bici y se la llevan de vacaciones. A ver si copiamos.
Pero hoy érase eso, érase un olor, pino. Y si tengo que fijar mis ojos no será en esos árboles y bosques que mira que me gustan, pero te deja de impresionar al cabo de 500km. Mis ojos se quedan hoy en Estocolmo, muy recomendable, hay que ver Estocolmo, es precioso, señorial, con encanto, bohemia pero elegante, mágica y una maravilla para perderse y callejear, y mirar, y disfrutar.
Mañana... MÁS.

viernes, 8 de agosto de 2014

Dinamarca que se dice pronto. 8 de agosto de 2014.



Después de dormir seis horas, pues bueno, las agujetas no desaparecen, el culo sigue doliendo y los brazos también.
La cosa empezó muy bien, a pocos km de donde habíamos dormido conseguimos desayunar unos buenos bocadillos y un cafe con leche muy decente, e incluso teníamos wifi. Las primeras carreteras tras un poco de autopista para despedir a las famosas autopistas alemanas discurrieron entre bosques y campos, con sus vacas, caballos, etc. Muy idílico todo.
Mi ánimo iba in crescendo sin una explicación lógica, aunque más tarde la encontré. Hoy ha sido un danés quien en una gasolinera en Dinamarca nos preguntó donde íbamos. Sergio le comentaba en inglés, claro: "y ella ya ves, con una 125". Él estaba ahí de pie con su mujer y dos niños pequeños. Ambos me miraron y ponían cara de desconcierto.
-¿Cuántos dias os quedaréis en Cabo Norte?
-Uno- les dice Sergio.
-¿Uno? ¿Y para qué? ¿Por qué?
- No sé, es un destino típico para quienes andamos en moto, es una  aventura.
Ahí, en ese momento me di cuenta de que mi ruta a Cabo Norte había empezado ahora. ¿Cómo explicar que subes hasta allí para tocar y bajar, y en una 125?
Sí, cuando viajas en moto pones un objetivo, claro, pero no una meta. La meta es ir, volver y empaparte del camino. Esta vez he empezado a disfrutar, cada día más. Ayer canté todo el repertorio de misa que me se durante la última hora y media. Iba con miedo, tensión y entre el alabaré, la golondrina (lo siento, Raquel) y las de la tuna, se me pasó. Hoy al entrar en Dinamarca... Bufff, me he emocionado! Jolín, Dinamarca.
Y de pronto el mar Báltico, realmente me he ido alejando, y cuanto más me alejo más disfruto del viaje, empieza a ser mi viaje, ese viaje que por algún motivo en un momento se torna especial, y es que las cosas especiales son especiales para uno mismo, por eso el pobre danés no comprendía. Y es que tiene razón, pero las cosas sin razón, también pueden ser bellas, porque generalmente son sueños. Yo no soñé y realicé mi sueño, sino que viviendo lo que un día planifiqué (mejor Sergio planificó), hoy, lo voy convirtiendo en sueño.
Ya cansada, grito auxilio y Sergio dice un momento, y tras cinco minutos busca restaurante, a orillas del Báltico un pequeño embarcadero, con mesas, bancos en el muelle encima del mar... sitio perfecto para pasar unas horas, aunque media horita bien aprovechada , también me supo a gloria.
Y es que es ahora es cuando veo el mapa diferente. Antes veía mi ruta de abajo a arriba, hasta ahí subiré. Yo pensaba pero nada se removía dentro de mí por mucho que otros lo vieran como un gran paso. En cambio ahora que veo todo lo que he subido, lo que subiré y lo lejos que queda España ahí abajo... ahora sí me gusta, siento un cosquilleo y me gusta.
Si algo estoy aprendiendo es que ante las situaciones difíciles es cuando yo más crezco, si las cosas te dan miedo, canta, pero fuerte, como ya no lo haces porque da vergüenza, dentro de tu casco, solo tú eres el rey, nadie te oye y estas ahí en medio gritando, es genial.
El puente de hoy, Storebaelt, impresionante, 70 m sobre el mar, he levantado una mano, me sentía importante, es enorme y yo lo estaba cruzando.
Paseo por Copenhague, compramos la primera pegatina, mi imán y cenamos, un buen sitio pero muy caro, tanto como todos los de la zona, quizás queda pendiente la idea del perrito caliente de los kioscos con una cerveza en la misma calle Nyhavn, en el suelo como todos los que no entraban a los cientos de restaurantes como nosotros, pero eso será otro viaje. Hoy, sentados y servidos.