viernes, 29 de agosto de 2014

Fin de Cabo Norte, ruta acabada. 29 de agosto de 2014.



¡Qué difícil la crónica de hoy!. Cuando acabe de escribirla será como poner el broche final a este viaje. Cuando empezó, nunca pensé que me lo pasaría tan bien, ni que vería todo lo que he visto, nunca puedes imaginar lo bello de las cosas. Cuando no te fijas, cuando no te paras, cuando no hay tiempo.
Hoy era uno de esos días en los que el chip estaba claro, llegar a Zaragoza, apagar el contacto de las motos en mi garaje y todo habría acabado. Así ha sido, hemos cruzado por el Portalet, es una zona chula, hoy han habido curvas, han habido girasoles, muchos girasoles, vacas, caballos, pueblos que merecían una pausa. Pero íbamos a Zaragoza.
De pronto era como si el cansancio de veinticuatro días se acumulara, y teníamos que llegar, y digo teníamos que no queríamos.
No, no quería llegar, porque llegar es volver a la rutina, esas que muchas veces a Sergio oigo decir, es que si me sacan de mi rutina...él las necesita. Yo respiro cuando salgo de ella. Mi rutina me exige mucho, porque yo también me exijo mucho a mi misma. Y por eso cuando estoy con Sergio cada quince días o ya en verano cuando tenemos la suerte de poder compartir un mes, que no siempre es así, ¡VIVO!. Y no es que el resto de la semana o el tiempo este muerta, si no que a menudo las obligaciones pesan mucho. Y sobre todo un día como hoy, donde después del relax de un gran viaje me pregunto y ahora... sabré coger de nuevo las riendas de mi casa, de mi trabajo, mis hijos...
Solo me queda la esperanza de que se que esta pregunta me la hago siempre después del verano.Y al final todo sale bien y claro que puedo.
Muchos de vosotros me estáis felicitando, diciendo que soy valiente, etc, muchas gracias, en mi día a día también tengo amigas que me dicen lo mismo hablando de mi organización para sacar a mis tres pequeñajos adelante, el curro, vamos como hacéis la mayoría.
Pues las felicitaciones os las doy yo  a todos los que habéis aguantado mis crónicas, porque a veces no os he hablado de la moto, carreteras o datos importantes. Mis crónicas hablan de mí, de alguien que a los treinta y siete años cogió las riendas de su vida y tiró p´alante. Alguien que a sus cuarenta y dos se da cuenta de que la vida vista sobre dos ruedas aunque sea con un motor de 125cc es poner color, olor y sentido a muchas cosas.
¿Porqué vas en moto? porque me gusta vivir, porque tengo la suerte de estar empujada por alguien, Sergio, del que estoy enamorada y me ha dado la oportunidad de andar hacia delante y encima en moto, porque soy afortunada.
Vivir un gran viaje así y luego regresar a casa, con las pilas cargadas es para dar gracias.
Coger el reloj y comenzar el trabajo, pasar el calendario y recibir a mis tres hijos que estoy deseando abrazar, ellos no se imaginan que pedazo de viaje han hecho, porque cada día han estado ahí conmigo.
Y pensar en el fin de semana, ese que iré o vendrá Sergio,  o ese en que cogemos las bicis mis hijos y yo y salimos, esa rutina, tampoco está tan mal.
Un gran viaje tiene mayor sentido cuando acaba y sabes que si tú quieres podrás hacer otro, porque habrá más vacaciones, y eso es gracias a que el lunes iré a trabajar, y disfrutaré mi viaje y disfrutaré del abrazo de mis hijos y de los reencuentros con Sergio.
Hoy hemos hecho de nuestra ruta una ruta de paso, queríamos regresar, nos perdimos paisajes, seguro, imágenes de postal, pero era inevitable.
Al fin y al cabo fueron 24 días fuera de casa y lejos de las personas que quieres. Pero sabéis lo mas importante, este viaje me ha dado grandes amigos, a algunos ni os conozco, sí, vosotros que me habéis comentado día a día , habéis dado al me gusta en un montón de fotos, aquellos que estáis ahí callados pero estáis, e incluso los que sin seguir mi viaje se han preocupado a su manera. Gracias, me habéis hecho sentir especial, yo no he hecho nada, solo disfrutar de un gran viaje en moto con la persona que quiero, mi pareja. y eso sí el master por conducir en asfalto mojado lo tengo jaja, ah y sabéis? nada más llegar he subido la rampa de mi garaje solita tres veces( es que a Sergio se le olvidaba grabarme), claro es que he ido a Cabo Norte. Y estas crónicas las escribí para guardar en mi memoria la mayor parte de todas las sensaciones que viviera y creo que lo he conseguido.
Han sido 11325 km. Ahí está mi marcador.
Gracias.

jueves, 28 de agosto de 2014

Penúltimo día de este gran viaje. Cabo Norte y mucho más en una 125cc. 28 de agosto de 2014.



Un desayuno peculiar, con los dueños de la casa, cosa que a Sergio incomoda. Eso de que estén pendiente de ti, te den conversación, ja ja, cada uno somos como somos.
Le preguntamos por un taller de motos cercano y nos da una dirección, a tan solo 4 km. Barajamos continuar así, no tenía porque romperse( mi cadena), pero la verdad era más seguro cambiarla. Sin preguntar cuanto cobrarían, nos certifican que tienen en stock, de acuerdo, la pongan. En media hora lista, compramos aceite y al pagar, sesenta y dos euros todo. ¡Que contentos!, muy bien, en el momento, amables, recomiendan cambio de piñón, plato no hace falta , pues así lo haremos, ya en Zaragoza.
Estamos contentos, una preocupación menos.
Comenzamos ruta sin lluvia y hasta con claros, poco a poco la temperatura va subiendo, tanto que hasta pasamos calor, calor, me parecía increíble.
Los primeros kilómetros no teníamos puntos de interés señalados, en cambio desde el primer kilómetro que abandonamos la autovía, fue genial, carreteras entre campos de cultivo, trigo, maíz, vacas, caballos, caballos y vacas. Y la postal de hoy un montón de esas carreteras que de pronto se oscurecen y aparecen unas lineas de árboles a ambos lados de la carretera queriendo abrazarla, el sol se mete entre sus espesas ramas como puede, y llegando al borde de la carretera los helechos se pelean por asomarse. Son espacios mágicos, me encantan, y hoy hemos tenido bastantes de esos.
Dos castillos, o quizás más y tres pueblos muy bonitos, con grutas que se escondes en grandes peñascos de piedra, castillos que se levantan en lo alto de un pueblo, tanto como para desear no haber subido, si total la foto chula es desde abajo. Y pueblos con ese encanto del que recupera lo antiguo y lo convierte en recuerdo y bello, casas con vigas de madera, fachadas de arena y piedra con más vigas que se entrecruzan, de cuento de Hansel y Gretel.
Y de nuevo hoy hicimos turismo de fin de semana, para pasear, etc, pero hoy , nosotros pasamos solo para asomarnos, porque hay que seguir bajando.
Hoy en la cena, cuando conscientes de que esto se acaba nos miramos, coincidimos. ¡Que bien lo hemos pasado!. Algo ha sido diferente a otros viajes, yo hacía tiempo que no me reía tanto, y nunca había visto a Sergio reírse tanto tampoco. Definitivamente lo hemos pasado muy bien.
Mañana quedan 600 km, y parte por el Pirineo así que curvas y entrada en España.
Algo hoy parecía enmudecernos, y es que algo, poquito a poco, está a punto de cerrar. No pasa nada, es necesario cerrar capítulos para empezar otros, no tan largos, ni tan especiales, pero quien dijo que un viaje para ser especial tienes que irte a Cabo Norte?. Yo no lo dije, pero ahora digo , quien quiera hacer un viaje especial, un gran viaje, que vaya Cabo Norte. Yo he disfrutado desde el kilómetro uno y espero disfrutar hasta que mañana baje por la rampa de mi garaje y cierre la llave de contacto. No quiero ni pensar en la aventura que empieza el 1 de septiembre, porque esa es para el día 1, y todavía es 29, porque claro las crónicas siempre nos cambian de día ¡vaya horas!. Pero me alegro infinitamente de haber recogido mis pensamientos, mis sentimientos de cada día, así perduraran con más detalle conmigo. Pero aún queda una crónica de este viaje y eso será mañana, desde mi cama, desde mi casa, espérame Pilarica, que voy.


miércoles, 27 de agosto de 2014

Adios París, a menos de 800 km de casa. 27 de agosto de 2014.



¡Ohhhh, adios París! Y claro, alguien se ha chivado de lo de que por allí conducen a lo loco y el asfalto y eso y...¡Pam! tortazo, sí , sí que me han dado. Nada más empezar el día, y de camino a la Torre Eiffel para despedirnos y hacerme la foto con mi moto. Yo parada en el semáforo , cambia y cuando todavía ni yo ni nadie habíamos salido, el cagaprisas de detrás mío, una furgoneta¡Pam!, me dio.
Por suerte me dobló la matrícula pero no me tiró, la verdad es que al hombre se le puso mal color y se disculpó. Sergio cruzó su moto en medio, y nadie dijo ni mu, todos esperaron , me enderezaron la matrícula, puse cara de ains... y ya está, p´alante.
Foto, salto en la torre y andando.
Hoy tocaba ruta a la francesa, carreteras secundarias, con sus pueblecitos y rutilla por los castillos más señalados del Loyre. Desayuno rápido, ya en carretera, en una boulangerie, que estaba recien inaugurada, muy buen aspecto, pero no tan especial.
Los primeros 150 km eran de punto a punto y sin parar. Luego empezaban los castillos, empezamos a ver la señal de Chambort y de pronto noto un clak, ruido raro, Sergio algo pasa, le adelanto y oigo un para, para. La cadena se había roto.
Mala pinta , llamamos a la grúa y retrocedimos unos metros para meternos en un camino de una finca. Entre que vienen que no, llegan dos coches, debían trabajar allí. A uno de los hombres que miraba, Philipe, me acerco y le digo , hay algún taller cerca? en francés eh, no se si entendía mi francés o mis gestos, el caso es que, acabó señalando donde comprar y el que para repararla. Parecía seguro y Sergio que no sabe francés pero sí de motos, yo que se algo de francés y mucho de gestos y una cosa y otra, entre los tres, nos entendimos. Sergio cogió su moto y fue a por el repuesto( un trozo de eslabón o no se que), y en media hora estaba de vuelta. Otra media hora más para repararla él solito (Philipe se fue a trabajar, aunque nos dijo donde estaba) y listo. Bufff hacía una hora ya veía yo mi moto camino a Zaragoza en una grúa, pero no, de momento la cosa está apañada, porque claro no deja de ser un apaño( Raquel no te preocupes que no me puede pasar nada, si se rompe me paro y ya está). Esto de tener una hermana pequeña tan protectora es lo que tiene.
Y desde aquí, uno, dos, tres castillos parada en un puente con vistas a Blois y comemos ( fin del salchichón y la baguette de ayer que hoy ya estaba chicle total). Y el cuarto castillo, aquí no podemos hacer foto de ninguna manera si no es pagando, 25 eurazos entre los dos, pero en fin, el castillo lo merecía. Castillo de Chenonceaux, encima de un río. Se refleja. Con sus barquitas, laberinto, vamos para echar la mañana o la tarde. O como nosotros, foto, foto, media vuelta que no se diga que no hemos entrado, y p´afuera. El pueblecito preparado para los souvenir, etc pero nosotros hoy pasamos de puntillas, solo queríamos asomarnos a esta ruta que merece una semanita porque hay montonazo de pueblos, castillos y carreteritas para disfrutar.
Y la imagen de hoy, no es un castillo, no es el incidente de París, ni siquiera el de la cadena. No hay foto, fui consciente de lo que me había gustado aquella imagen conforme me iba alejando. Y es que en muchas ocasiones pasa eso también en la vida, aprecias las cosas cuando ya no las tienes. Era simple y llanamente una imagen de la campiña, un campo con cientos de flores de colores salteadas. Esas flores pequeñitas, nada especiales por separado. en cambio, en conjunto eran especiales. No se colocan en un orden establecido, los colores salpican entre las hierbas altas y alborotadas, es un desorden mágico, agradable. Era como un cuadro de Monet, tonos suaves y a la vez destacados entre las hierbas, era especial. Y en el medio una furgoneta, y un pintor con su atelier reflejaba eso que yo por un instante pensé, mira que chulo. Y conforme me alejé, me parecía infinitamente bello. No se si mi cabeza pintó más flores de las que había o si recordando aquel pintor di más importancia a lo que vi porque ese pintor lo había elegido, el caso es que esa imagen me cautivó. Y esa es la imagen elegida de hoy, a pesar de no ser un castillo que era lo planificado, o un pueblo medieval de los posibles a visitar o las incidencias que estuvieron a punto de trastocar los planes.
Y es que sobre gustos no hay nada escrito y aunque Sergio se sorprenda cuando le digo mira que campo de girasoles tan chulo, que los hemos visto y estaban ahí como damas elegantes que inclinan su cabeza esperando que su príncipe les saque a bailar, ya lo dije alguna vez y es que siempre me inspiran lo mismo.
Ya se que en este viaje he visto cosas más sorprendentes, pero gracias a Dios, no dejaré por eso de sorprenderme por una bonita puesta de sol aunque sea en Zaragoza, un campo de girasoles sea donde sea y si alguna vez de nuevo vuelvo a ver una campiña como la de hoy, será genial. Y es que nuestros sentidos se saturan, se acostumbran a lo bello, menos mal, que todo es cambiante y diferente, eso es lo que hace que volvamos a valorar de nuevo aquello que sin ser lo más bonito, es especial, aquello que sin ser lo más especial, a mí me alegró el día, porque las cosas no son bellas en su plenitud si no en los ojos de quién las quiso ver bellas. Y hoy, la campiña y los campos de girasoles me hicieron sentir como en las Lofoten, o esos lagos en Noruega, o el fiordo Geiranger o la Trolstigen etc etc etc.


martes, 26 de agosto de 2014

Bruselas- Amiens-Auvers-Paris-Paris. 25 de agosto de 2014.



Ahora ya en seco, recapitularé como fue el día de ayer. Pues vamos, mojao, mojao, mojao. Si hasta ahora llevábamos unos 14 días que siempre llueve, ayer es que solo llovió. No hubo arco iris, no hubo ningún claro, ni siquiera hubo serie de esas ahora llueve poco, ahora llueve mucho , ahora diluvia.
No, ayer, llovió y llovió y llovió.
Salir de Bruselas es una odisea. Primero para entrar te cortan la mitad de las carreteras, con lo cual atascos y follón. Pero es que luego para salir, es igual, carreteras cortadas , mal señaladas y entonces no puedes salir. Y cuando ya has salido de la ciudad, aunque estés a 100 km de Bruselas, entonces sigue marcando una señal dirección Bruselas, pero vamos a ver, que voy en dirección contraria, pues nada.
El asfalto de ayer, bueno aquí el ministerio de obras públicas y carreteras decididamente está en paro permanente, da igual que sea pueblo, camino, carretera o autopista, los boquetes, desniveles, planchas de cemento en lugar de asfalto son un peligro. Y cuando ya te has acostumbrado a ir en constante trote, que el culo ya no es culo, te echan tierra por el medio, y no poca, o se cruza un tractor, o los charcos cubren los boquetes y le suman un poco de gravilla o un poco más y oye, que mantienen tu atención sí o sí. ¡Bufff un desastre!
Pero apartando detalles de asfalto y meteorología, que total, máster en participación en ruta sobre mojado me lo llevo con este viaje, lo que no se es si sabré rodar en seco ya; pues fuera de esto, Amiens es una pasada. Bueno su catedral, más impresionante que la de Colonia, por mucho que esta última sea la más alta de Europa. La verdad es que le sigue esta en altura. Es gótico en todo su apogeo, son nervios, arcos que se cruzan, puntos que llevan tu mirada al cielo, vidrieras que llegan hasta el suelo, retablos minuciosos y un pórtico que te llevaría horas desmenuzarlo con la vista. Aunque claro, a mí, cada vez que levantaba la visera, porque solo me quite el casco dentro por respeto, los ojos se me llenaban de agua y no eran lágrimas, porque ya os he dicho que llovía verdad?
Y después una comidita, bueno un trozo de salchichón comprado en un súper con pan, pan que nos comimos en el siguiente porche de otro súper donde aprovechamos a poner gasolina. Entonces ya tiritábamos de frío, pero Amiens nos había dado la suficiente fuerza como para no acortar hacia Paris y salir a buscar otro de los lugares donde Van Gogh pinto uno de los cuadros que está en mi salón. Y que Sergio dijo un día, ahí iremos. Y así fue , ayer la vimos ¡genial! y es que por algo me gustan sus cuadros, y seguía lloviendo, pero ver ahí esa iglesia, me encanta, y por cierto, la iglesia es más bonita de lo que refleja el cuadro, pero me sigue gustando esa pintura. Y como no , como hago en cada uno de los cuadros de Van Gogh salté, y no solo hice mi salto. Unos minutos más y... lista Belén? ¡sí!, ¡zas!, pero no un ¡zas! simple ¡ostión! vaya tortazo que me di, al poner la moto en pie para salir la moto estaba mal puesta y no hice pie, hice suelo, eso sí, con estilo. Y va Sergio y estaba grabando, raro no? contando además que fue él quien me aparco la moto para salir, ains.
Nada, en marcha y... el gas se atascaba así que Sergio el manitas desmonta todo, para sacar las herramientas y con una llave de esas de nombre no se que, aflojó y solucionado. Aunque bajo la lluvia, no fue tan divertido. pero como lo arregló, pues contentos.
Y a la autopista, con asfalto de Bruselas claro, nos vamos a Paris. A penas veíamos, un accidente había provocado la de Dios, claro que eran unos seis coches cruzados y con muy mala pinta algunos pobres. Y nosotros entre los coches, eso sí que los franceses te dejan pasar muy amablemente, pero vamos que hace un año, en mí, esto era impensable. Y mírame ahora, rodando por París.
París es  una jungla, vamos la ley del más fuerte. pero yo, pongo mi punto fijo en Sergio y le sigo sin pensar en casi nada más. Que se mete, pues allá que voy, y oye, llegamos al hotel con una gran sonrisa, estaba feliz. Feliz pero cansada. Ducha, cena en un sitio de comida rápida, que a las horas que eran era difícil de encontrar y a dormir, bueno a descansar que París es lo que tiene.


domingo, 24 de agosto de 2014

Amterdan, Gante, Brujas y Bruselas. 24 de agosto de 2014.



Nos despertamos algo más relajados, desayuno, puesta a punto de mi moto, tensar cadena, grasa...Sergio se encarga de mimarla, cada día o cada dos la revisamos. La verdad es que se está portando como una campeona.
Ahora sí la siento como mi moto, le he cogido cariño, y es que hemos ido juntas muy lejos. Hoy me dio un susto, bueno dos. Uno, de pronto yo en autopista y el cuenta kilómetros decía que iba a 0 km/h, no funcionaba, hemos parado y con ajustar un tornillo, punto, el sensor se había salido de su sitio. Y el segundo ya en Brujas no vi un bordillo raro, y es que Bruselas es un desastre, obras sin señalizar, semáforos en carreteras de 90, el caso es que la rueda chocó y di unos giros bruscos pero nada, ni me caí ni nada , controlado, eso sí, el susto me lo llevé.
Bueno hoy ha sido un día de exploradores de ruta fin de semana.
En Amsterdam ya habíamos estado y sigo pensando lo mismo, me encanta. Es ciudad de canales, bicicletas, edificios señoriales, su barrio rojo, diferente, me gusta.
Gante, el puente desde el que te asomas a esas casas cuyos tejados terminan dibujando escalones, los coches de caballos, las callejuelas desde donde tan pronto aparece un canal, como un puente o una plaza.
Brujas, elegante, bulliciosa, señorial, de época. Todas merecen ese fin de semana para pasear, disfrutar y porque no, alquilar una bici y adentrarse un poco más en ellas.
Porque Holanda, Bélgica, se deben sentir mejor pedaleando, solo con fijarse en la cantidad de bicis que hay por todos los lados... lo tengo que probar, pero eso será otro fin de semana. Hoy de nuevo, pasábamos de puntillas, pero pasábamos, fotos y souvenir.
Y más de un beso, que a la orilla de un canal, o en un puente empedrado o simplemente en una plaza como la de Bruselas mientras ves un espectáculo de luz y sonido saben diferente. Saben a vacaciones, paz, relax y es que el amor es un sentimiento bonito, y si amas y estás enamorada ya es genial.
Digo yo, que me podría guardar algo para mí, pero yo soy así, dice menos un libro abierto que yo.
Por eso la de hoy dije que era ruta de fin de semana porque cada uno de los lugares bien lo merece. Hoy no fue un día de animales, ni de olores, salvo Bruselas y no es agradable, huele a pis, y es el primer sitio donde me he sentido insegura, mucha gente durmiendo en la calle borracha, gente sucia y que se acerca a pedir apestando a alcohol o drogados, no se, será que estamos muy cerca del centro, pero muy diferente a Holanda o cualquier pueblo de por aquí.
Hemos visto el manneken pis, vamos del tamaño del torico y este pobre en una esquina, que si por lo menos lo ponen en una plaza, pero nada.
Así que hoy, cansada pero feliz, hoy hemos hecho moto y turismo y mañana... mañana saludaremos a PARIS.
Y esta vez sin tacones, será menos glamuroso que la última vez que estuvimos, pero seguro no acabo en el hospital por culpa de la única rozadura en mi vida y con la pierna vendada hasta la ingle y pinchándome heparina en la tripa, vaya broma por una rozadura.
Tengo ganas de pasear por Paris, así que quién sabe, igual es momento de hacer una paradita.


sábado, 23 de agosto de 2014

Finaliza alemania y saludamos a Holanda.23 de agosto de 2014.



Ya en el desayuno el señor alemán, dueño del hotel, cocinero y anfitrión, bromea. ¡Llueve eh! mejor os podíais poner el traje de buzo, esto en inglés claro, que yo hasta creo entenderlo. Y si no, con esta facilidad que me caracteriza, le doy un giro diferente. Eso sí, cuando junto mi versión a la traducida ya por Sergio, nos echamos unas risas.
Pero oye, que esto no puede ser, yo para títulos no, pero que me descargo cualquier programa y aprendo lo básico para desenvolverme y hacerme entender, vamos que sí. Y es que eso de no poder hablar y solo gesticular asintiendo o sonriendo lo llevo fatal, y es  que a mí como a penas me gusta hablar, pues esta limitación me trae de cabeza. Las hijas del dueño de unos 5 o 6 años me querían decir cosas, y jugar y yo no podía ahhhh!!!.
Menos mal, que llegado el 1 de septiembre o mejor el 10, cuando por fin tenga ya a mis tres hijos( que Dios mío cuanto me acuerdo de ellos y los echo de menos), con el trabajo y mis días que nunca dan más de 24 horas y los necesito de 36, pensaré, ingles? anda ya!!!. O ni eso, porque no tendré tiempo ni de acordarme. pero septiembre será otra historia y esta todavía no ha acabado.
El día de hoy a pesar de empezar lloviendo y de vez en cuando recordarnos que las nubes descargan agua, ha sido un día muy chulo. Y no ha llovido tanto, la verdad.
Hoy nos hemos despedido de Alemania con fiestas y todo . Y es que nada más bajar del ferry que ha durado muy poco, a penas 15 minutos, y que por cierto que suerte ir en nuestra dirección porque los que venían madre mía que colas, esos han hechado ahí el día.
A lo que iba , nada más bajar del ferry, diez kilómetros, más o menos lo que duraba la cola del otro lado, para coger el ferry que nosotros habíamos dejado, parón. Adelantamos a los coches y Sergio pregunta, la gente se agolpa en una esquina y un coche de policía y un furgón de bomberos encabezan el parón. El policía le dice a Sergio Party feste, 5 minutos. Los bomberos se encogen de hombros y es que ellos también debían pasar por allí y les ha pillado la fiesta.
Bueno pues dos carrozas con gente vestida de pescadores y otros no sabría definir ja ja, unas risas y
p´alante.
Como no habíamos cogido pegatina de Alemania , lo hemos intentado parando en un pueblo, que pegatinas no tenía , eso sí, panaderías y cafeterías, un montón, así que decidimos entrar en Bremen. Ya la habíamos descartado porque ya estuvimos, pero a mí, me apetecía, así que allá que vamos.
Pues ya está, pegatina de Alemania, y yo también de los músicos de Bremen, y es que todo lo que suene a cuento, me va. No se como voy a explicar este año a los de quinto, sin cuentos, ni bailes, ni canciones, ains que eso es septiembre, borrado.
Nos hemos comido nuestras ensaladísimas( que ya me salen por las orejas) en el rincón de lectura de los músicos de Bremen y un café en el Starbook, paseito y tan ricamente.
Y es que esas paradas donde puedo sentir a Sergio más cerca, porque claro ahora vamos en motos diferentes no es como cuando me sentaba detrás, pasear y reirnos un rato son geniales. La verdad es que ya son un montón de días desde el día 5 que empezamos el viaje y sin embargo, el balance es muy positivo, nos reímos de chorradas pero súper a gusto, lo pasamos bien. Bremen , es un sitio agradable para pasear, bueno esa plaza con el rollo del cuento, porque de los demás ni idea.
De ahí ruta, gasolina y frontera, hoy hasta con foto, porque generalmente no se puede parar( en la señal claro), hoy la verdad tampoco estábamos muy bien, pero ahí que me he hecho la foto, Holanda.
Y Holanda se ha presentado como la última vez que la vi, y única. Carretera rectísima, paralela a un canal y casitas a un lado pegadas a él, como no con su carril bici que empiezan a triplicarse y con un césped impoluto, y sus vacas,  ovejas, o llamas, o gamos, o patos, porque vamos lo de hoy ha sido una animalada al completo y  no me he equivocado.
Hemos visto toda clase de vacas, de ovejas, y también gamos, llamas, caballos de todo tipo e incluso enanos, no ponis, caballos del tamaño de un perro tipo pastor alemán( que igual es una clase de poni, ni idea pero son geniales) patos, cigüeñas y gaviotas. Si me quedo con uno sería con esos caballos enanos, me encantan, si los viera mi hija Carlota, que le encantan los caballos y los animales en general.
¡Ah! y también he visto un Yorkshire vestido con camisa de cuadros y vaqueros, ahí que lo han plantado con la estatua de los músicos claros, la gente miraba más al perro que a los músicos de Bremen.
Y de la animalada, a la paz de Holanda, se respira tranquilidad, con esas casas tan hechas hogar, son casas mimadas, decoradas con peor o mejor gusto, pero mimadas , con detalles en las ventanas, plantas, lámparas y corazones que cuelgan en ellas y es que no siempre hay cortinas y si las hay, delante van todos los abalorios y quizás detrás cortina pero generalmente se ve todo el interior de la casa, supongo buscan ganar luminosidad.
Última parada, ahí, ahora que se está poniendo el sol, todo se entremezcla con una gama de rosas y lilas, las nubes, el agua de ese lago, o canal o lo que fuera, un banco ahí solitario junto a un árbol y esa puesta de sol, muy bonito, Sergio lo fotografiaba y yo lo admiraba, es de esas cosas que te trasmiten calma, serenidad y sobre todo es como si te dieran espacio, algo que en el día a día tantas veces echo de menos, espacio y tiempo, porque normalmente todo va cronometrado, vivimos bajo la presión de un reloj y un calendario, es ahora en vacaciones donde nuestro tiempo lo hacemos nuestro y eso nos da espacio y calma. Si además lo acompañas de una bonita puesta de sol, es muy bonito.
Y sabeis porque? porque hemos querido detenernos hay, a disfrutar, cuantas puestas de sol nos perdemos a lo largo del año, y arco iris, y olores diversos y es que no tenemos tiempo, o quizás no sabemos priorizar.
Ahora tocó cena, hoy de pijos de nuevo, en el hotel, no ha sido la sopa hecha con mimo del dueño del hotel de ayer ni tampoco al precio de ayer, pero ha sido una buena cena, y ahora a dormir relajados, que mañana toca visitas chulas, que aunque ya las vimos como siempre pasamos de puntillas, lo volveremos a hacer y disfrutaremos de Brujas, Gante...ZZZZZZzzzzzz


viernes, 22 de agosto de 2014

Adios Suecia, adios Dinamarca y hola Alemania.22 de agosto de 2014.



Hoy ha tocado madrugón, desayuno en el hotel y al ferry. Sergio, algo nervioso, y es que coger cualquier cosa que no sea la moto, le incomoda, y en especial los barcos.
Pero teníamos que cogerlo. Si no teníamos que volver por donde vinimos y nos apetecía cambiar. Además los dos puentes, el de Malmo y el otro salen por un pastón de la misma forma.
Así que ferry de tres horas y a las doce y media ya en  Dinamarca, a cruzarla y entramos en Alemania.
El ferry no se ha movido casi, pero es algo latoso. Sergio como habéis visto por alguna foto, se ha quedado como un angelito y luego a la marcha.
Ruta, gasolina, ruta, gasolina, comemos y ruta. Ya hemos llegado. Pues hemos pasado de ver paisajes de  póster y postales, lagos , abetos, cascadas, puentes y túneles a cero puentes, cero túneles, cero lagos, cero fiordos, cero, cero, cero.
Mal? pues no, diferente. Íbamos a parar en un pueblo de Dinamarca, en Aalbor. Pero yo, mismamente, entre el, para aquí y no se que, pues que he seguido y no he parado. Así que debía ser una iglesia chula pero que no la hemos visto, si es que soy tan rápida.
Y luego vacas , vacas con manchas, vacas marrones, vacas negras, vacas negras y blancas. Y ovejas, ovejas grises, ovejas color hueso, ovejas marrones y... ¡lo mejor! VACAS DE PELO LARGO!!!.
Estas vacas son geniales, y sus crías te partes, graciosísimas, ahí si he parado. Sergio me ha hecho todo un reportaje de las mama vaca peluda( una rubia y una castaña), el papá o la soltera del grupo, y las dos crías.
Y es que a veces puede ser una ardilla, otras un reno y otras una vaca melenuda la que te alegre el día.
Eso y la lectura, se me ha ocurrido leer una palabra de la bolsa del pan, que está en sueco claro. Oye, pues casi me meo de la risa, vaya juego que nos ha dado la palabrita.
Que siiiii, que sí que ha llovido, pero solo los últimos 70 km, ideales para llegar con los trajes mojados y que mañana sigan húmedos, buaaa pero da igual.
Hoy, por fin, he tomado sopa, hecha de propio para mí, y es que el hotel por llamarlo algo, es una casa particular que la han habilitado como casa de huéspedes, la habitación súper grande con baño, etc y el marido hace de cocinero y pedir y allá que se ha lanzado con una sopa, que era una especie de crema pero presentada con gusto y cariño, en un  comedor más bien parco en todo, una mesa larga y casi nada más y vaya platos que nos ha hecho.
Mañana más y ya acercándonos pero sin prisa, que siempre puede cruzarse una vaca peluda y alegrarte el día.